Los terópodos son un grupo de dinosaurios bípedos que se caracterizan principalmente por tener huesos huecos y extremidades con grandes garras que les ayudaban a defenderse y atacar a sus presas. Aunque no todos ellos eran carnívoros, algunos dinosaurios terópodos evolucionaron para convertirse en especies herbívoras, omnívoras y piscívoras.
Eran una clase de animales muy interesante. Se dice que de ellos descienden las aves modernas; desde la cigüeña hasta la gallina, pasando por la avestruz o el águila. Los terópodos aparecieron hace unos 231,4 millones de años, durante el Triásico Superior, pero aún a día de hoy se siguen descubriendo nuevos ejemplares de esta especie.
Descubren una nueva especie de dinosaurio terópodo en un fósil olvidado durante más de un siglo
Un equipo de investigadores de la Universidad College de Londres (UCL) ha identificado una nueva especie de dinosaurio carnívoro a partir de un fósil que permaneció olvidado durante décadas en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres. Bautizado como Invictibellatrix amberina, este depredador vivió hace aproximadamente 120 millones de años en el territorio que hoy ocupa el Reino Unido.
El animal medía entre tres y cuatro metros de longitud y contaba con enormes garras curvadas que podían alcanzar entre 10 y 20 centímetros. Según los investigadores, probablemente tenía plumas y se alimentaba de pequeños dinosaurios, lagartos y mamíferos. Su tamaño, similar al de un tigre grande, lo convertía en un cazador adaptado a capturar presas de dimensiones reducidas.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque Invictibellatrix amberina es el primer representante de los megaraptoranos identificado en Europa. Este grupo de dinosaurios terópodos carnívoros tenía brazos potentes y grandes garras, en lugar de depender principalmente de unas mandíbulas enormes para cazar.
El fósil, un fragmento de la parte posterior del cráneo, fue adquirido por el museo en 1924. Para identificarlo, el equipo utilizó tomografías computarizadas y modelos informáticos que permitieron estudiar su anatomía y compararla con la de otros dinosaurios.
Los resultados que han obtenido los científicos de la Universidad College de Londres se obtuvieron a través de diferentes tecnologías como la tomografía computerizada, la reconstrucción tridimensional y los análisis filogenéticos. Son los métodos más habituales para descubrir nuevos dinosaurios. El hallazgo también ayuda a reconstruir la expansión de los megaraptoranos desde Asia hacia Europa y los continentes del sur. Allí, algunos de sus parientes evolucionaron hasta alcanzar tamaños mucho mayores.