La inflación, la subida de las hipotecas y la situación de crisis general está a punto –si no lo ha hecho ya- de disparar los porcentajes de morosidad en préstamos al consumo, contratos de financiación de automóviles y, ya por último, hipotecas. Es el orden habitual y, aunque según Crédito y Caución, el volumen de créditos de dudoso cobro estaba en España sólo en un 3,5% y equivalía a 43.000 millones de euros, los expertos dan por hecho que en breve llegaremos a índices similares a los de 2013, cuando los créditos dudosos rondaban el 13,5%. Consultoras como EY hablan ya de un 4,5% para este año y de que la cifra, si la situación general no varía, seguirá al alza. En este contexto, empresas como Ford se protegen y han desarrollado una herramienta que impide usar el coche a los que no pagan las cuotas de los préstamos (o contratos de renting) que suscribe la compañía. Visto que Ford forma parte de Stellantis, hay que dar por hecho que el sistema, si se aplica, afectará también a los vehículos de Opel, Jeep, Chrysler, Fiat, Lancia, Alfa Romeo y Abarth. Bueno, y de Maserati también, pero éstos se supone que sí pagan las cuotas.
¿En qué consiste?
El sistema permite, de entrada, apagar de forma remota la radio o el aire acondicionado del coche y, también y si es menester, hasta impedir la entrada al vehículo. Así lo informa Bloomberg, que adelanta un dato inquietante: el sistema que Ford ha patentado es capaz, incluso, de hacer que el coche se conduzca a sí mismo hasta “un lugar conveniente”. Funcionaría tal que así:
-Kitt, ¿dónde estás?
-Pues aquí; esperando a la grúa a que me lleve a la Ford.
-¿Perdona?
-Es que no has pagado la letra desde hace medio año, Michael.

Diferentes posibilidades
Las posibilidades que, con este sistema, tendrán las compañías automovilísticas para bloquear el coche serán múltiples: además de las citadas, pueden deshabilitar el sistema de control de crucero, el acelerador, el motor o hasta hacer que el coche emita un pitido incesante y desagradable. “Estas funciones podrían causar un nivel adicional de incomidad para el conductor y los ocupantes del vehículo”. Con todo, Michael Knight está de enhorabuena, porque Pontiac –de esa marca era Kitt- sigue siendo propiedad de General Motors aunque en 2010 se diese de baja y la patente que nos ocupa es de Ford. De todos modos, que General Motors disponga de la suya es cuestión de tiempo.