No puede existir nada tan poderoso como la fuerza de la gravedad en todo el Universo. Ni tan siquiera el amor. La gravedad rige nuestros pasos, la formación de los planetas e incluso el movimiento de las galaxias. Pero oculta en sí misma grandes enigmas porque las leyes de la física están incompletas. Los científicos han realizado toda clase de experimentos durante más de 200 años con el fin de rastrear la fuerza exacta de la gravedad... sin gran éxito. Ahora un físico esperó una década para descubrirlo, ocultando sus propios resultados en un sobre cerrado. Los resultados no sorprendieron a nadie.

Ocultan la respuesta durante 10 años solo para descubrir que la gravedad sigue sin cuadrar

Stephan Schlamminger, un físico del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés), quiso revelar los misterios de "la gran G" ocultando los resultados de sus estudios en un sobre cerrado durante prácticamente una década.

La idea era la de evitar conocer el valor real obtenido de la constante de la fuerza de la gravedad para que el equipo de investigadores pudiera analizar los datos sin tener todo tipo de sugestiones. En ocasiones, incluso inconscientemente, conocer los resultados de un experimento científico puede adulterar el propio estudio.

Sucede algo así como en las últimas jornadas de la liga de fútbol. Todos los partidos transcurren a la misma hora para que los resultados no puedan influir de forma indirecta en otros encuentros.

No obstante, para infortunio de su equipo de investigadores, la estrategia no dio el resultado esperado. Aunque eso era algo que Stephan ya se imaginaba. Ocultó el valor obtenido de otro estudio en un sobre cerrado durante 10 años y esperó si un equipo independiente del NIST conseguiría alcanzar el mismo resultado. Fue una pérdida de tiempo.

¿Por qué es tan difícil medir los valores de la gravedad?

Representación de las fuerzas de la gravedad

La gravedad moldea cada rincón del infinito del cosmos. Pero, por curioso que parezca, es extremadamente débil en comparación con otras fuerzas fundamentales de la naturaleza. El electromagnetismo, por ejemplo, es muy superior. Incluso con un imán de dimensiones muy reducidas puedes girar un objeto en contra del campo gravitacional de todo un planeta.

Es esta debilidad, precisamente, lo que hace que medir la constante de la gravedad sea todo un desafío para la comunidad científica. Los investigadores deben medir la atracción gravitacional entre dos objetos relativamente pequeños. Por lo tanto, sus valores son muy bajos. Para que puedas hacerte una idea, las masas que se usan en este tipo de experimentos son 500.000 trillones de veces más pequeñas que la Tierra.

De hecho, los científicos llevan más de 225 años intentando mejorar la precisión de sus medidas de la fuerza de la gravedad. Isaac Newton no estaría muy orgulloso.

La década de la discrepancia

Para tratar de resolver finalmente los misterios de la propia gravedad, Stephan Schlamminger y sus colegas decidieron replicar un experimento de 2007 realizado en Francia y ocultar los resultados para no influir inconscientemente en otro equipo independiente de investigadores.

Desafortunadamente para los avances de la humanidad en el campo de la ciencia, tras abrir el sobre se dieron cuenta de que el número era demasiado largo para coincidir con los resultados del experimento francés. Otro fracaso que precede al éxito. Seguiremos intentándolo.