En Estados Unidos están concentrados en tener el mejor equipamiento militar y no es para menos; después de tantos conflictos ocurridos en los últimos años, quieren seguir demostrando que tienen el músculo suficiente para afrontar cualquier acontecimiento. Respecto al Pentágono, la Fuerza Aérea del país adjudicó los primeros contratos de productos para la generación de aeronaves de combate autónomas. Son dos empresas las seleccionadas, General Atomics y Anduril, que fabricarán los modelos FQ-42A y FQ-44A. Sorprendió dicha selección en cuanto al tiempo, cuatro meses antes de lo que señalaban los plazos señalados anteriormente.
Los prototipos superaron cada uno de los requisitos exigidos, los cuales se regirán por tener una flota masiva de aviones de combate sin tripulación en el programa denominado 'Aviones de Combate Colaborativos'. Están diseñados como escoltas robóticos, donde volarán en formación junto a los aviones F-35 y tendrán la importante labor de hacer tareas de alto riesgo con la finalidad de no arriesgar a los pilotos. Podrán ejecutar ataques con armamento y transportarán algunos sensores avanzados.
Uno de los países más poderosos en armamento se reforzará también en el combate en el aire
General Atomics sorprendió por tener un modelo capaz de haber sido creado tan rápido como para ponerlo en los aires en 15 meses, tiempo transcurrido entre la firma de contrato y el primer vuelo. El prototipo original tuvo su vuelo inaugural en agosto de 2025 y es llamativa por tener una arquitectura de software que permite una integración de sistemas de forma rápida. La aeronave tiene un diseño modular, por lo que es muy sencillo integrar un núcleo de avión común para distintas misiones en pleno combate.

En el caso de Anduril, sorprende por ser una empresa emergente y sorprender por tener un contrato de producción militar que bien podría estar en el poder de empresas míticas como Boeing. Es la muestra de que Estados Unidos confía en una empresa joven y sobre todo que puede aportar en cuestiones de diseño.
En cuanto a las declaraciones por parte de los representantes de la Fuerza Aérea, se pronunció el general Ken Wilsbach, jefe de Estado Mayor, destacando que era necesario incorporar la tecnología de ambas empresas. Es una nueva capacidad que dará una ventaja táctica que puede ser la diferencia en contrarrestar la ofensiva de cualquier adversario. Es prácticamente reunir la mejor tecnología aérea posible en territorios de combate disputados. Confían en un despliegue masivo, ya que planean adquirir más de 150 aviones de combate de estas características antes del 2030. La armada del país norteamericano podría tener al final 1.000 aviones semiautomáticos. La información fue confirmada por el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink. ¿Cuándo los veremos en acción? Primero deberán afrontar la fabricación a gran escala, la misma que aún no tiene una fecha definida inicial.