Seguro que muchos de vosotros/as recordaréis la icónica escena en el planeta Miller de la película Interstellar en la que Cooper (protagonizado por Matthew McConaughey) se da cuenta de que las enormes líneas difusas que se desdibujan en el horizonte del planeta en realidad "no son montañas...", sino olas. Pues bien, la comunidad científica ha descubierto un planeta que reuniría las mismas características del ficticio planeta acuático Miller. Solo que, en este caso, el exoplaneta tendría un inmenso océano con miles de kilómetros de profundidad. ¿Superará la realidad a la ficción?

TOI-1452 b: el planeta Miller de 'Interstellar' existe, y es gigantesco

Un estudio publicado en The Astronomical Journal reveló el descubrimiento de una supertierra llamada TOI-1452 b. Un planeta prácticamente el doble de grande que el planeta Tierra que se encuentra a aproximadamente 100 años luz de nuestra perlada esfera azul y que sería 1,7 veces más grande que la Tierra y tendría 4,8 veces más masa. Pero lo más fascinante de todo es que estos datos reflejarían que estaría completamente cubierto por un enorme océano global.

Obviamente, no estamos hablando de un planeta enteramente formado por agua, pero su núcleo estaría oculto a miles de kilómetros de profundidad bajo el mar, a diferencia del planeta Miller de Interstellar, en el que la superficie estaba cubierta por apenas un par de metros de agua.

Escena del planeta Miller de Interstellar

Según los datos recogidos por los científicos, el agua del planeta TOI-1452 b conformaría un 30% de la masa total del exoplaneta. Para comparar, la masa del planeta Tierra está formada por un 0,02% de agua.

Si el planeta tuviera una masa mayor, no tendría una densidad tan baja. Por otro lado, si fuera un gigante gaseoso como Júpiter o Saturno, sería mucho más grande. Su masa y sus dimensiones sugieren que posea un océano global muy profundo. Aunque también cabría la posibilidad de que su superficie estuviera cubierta por una gran capa de hielo. Sin embargo, su distancia con respecto a la estrella más cercana es de unos 4 o 5 millones de kilómetros. Es decir, está mucho más cerca que Mercurio del Sol. Así que esta teoría sería poco probable.

Los científicos están planteándose la posibilidad de estudiar este exoplaneta con futuras observaciones del telescopio James Webb, dado que reúne una serie de características muy interesantes que nos ayudarían a comprender mejor la formación de planetas y las incógnitas y misterios que oculta el Universo.