Así es la tecnología del balón Trionda del Mundial: necesita 90 minutos para cargarse al completo

El fútbol evoluciona junto a la tecnología, y el Mundial siempre ha sido uno de los grandes escenarios donde se han puesto a prueba importantes avances. La tecnología de línea de gol debutó en Brasil 2014 y el VAR hizo lo propio en Rusia 2018, antes de extenderse al resto de competiciones del fútbol mundial. Y uno de los próximos avances tecnológicos lo tenemos en el balón.

La tecnología del balón conectado llegó en el Mundial de Catar 2022, incorporando un sensor en el interior del balón capaz de enviar datos en tiempo real decenas de veces por segundo. Este sistema ayudaba a los árbitros y al VAR a detectar toques, mejorar las decisiones de fuera de juego semiautomático y ofrecer un seguimiento mucho más preciso de cada jugada. Y esta tecnología mejora en el balón Trionda de la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026.

Toda la tecnología que esconde en su interior el balón del Mundial 2026

El balón Trionda del Mundial de 2026 representa una nueva evolución de la tecnología aplicada al fútbol. Incorpora un sensor interno de alta precisión integrado en su estructura, que permite registrar en tiempo real el movimiento del balón y, especialmente, el instante exacto en el que un jugador lo golpea. Este sistema forma parte de la conocida “connected ball technology”, diseñada para aportar datos objetivos durante el juego sin interferir en su desarrollo.

La información que recoge el sensor se envía de forma inmediata a los sistemas de control arbitral, incluida la sala VOR (Video Operation Room). Allí, los responsables del VAR reciben datos adicionales que complementan las imágenes de las cámaras del estadio, lo que ayuda a tomar decisiones más rápidas y precisas en jugadas complejas. Esto es especialmente útil en acciones muy ajustadas, donde el ojo humano puede no ser suficiente.

Una de sus aplicaciones más importantes es el apoyo al fuera de juego semiautomático, ya que la combinación entre el balón conectado y el seguimiento de los jugadores permite detectar contactos y posiciones con una precisión milimétrica. También resulta clave en situaciones como posibles goles dudosos o faltas en el área, reduciendo el margen de error en decisiones que pueden cambiar un partido.

El Trionda actúa como una herramienta de apoyo para mejorar la justicia y la precisión del juego. Aunque cargarlo no es algo nada sencillo, ya que su sensor interno no dispone de puertos físicos como USB-C ni similares, el sistema depende por completo de una estación de carga inalámbrica parecida a la de los smartphones actuales, pero diseñada específicamente para este balón.

Esta estación tarda unos 90 minutos en cargar por completo la batería del sensor, que puede alcanzar una autonomía de hasta seis horas de uso continuo en condiciones normales de partido. Además, el sistema incorpora un modo de hibernación pensado para maximizar la eficiencia energética. Cuando el balón no está en juego y permanece en los soportes situados alrededor del campo, el sensor detecta la ausencia de movimiento y reduce su consumo al mínimo.

Gracias a esta gestión inteligente de la batería, el sensor es capaz de mantener su rendimiento incluso a lo largo de varios encuentros, llegando a ofrecer una autonomía equivalente a unos tres partidos completos, lo que lo convierte en un sistema preparado para el ritmo exigente de un Mundial.