Permaneció oculto durante varias décadas en un muro de contención de un hogar; tiempo después de haberse hallado, fue donado al Museo Australiano de Sídney. El problema fue que durante todo este tiempo nunca fue identificado. Un fósil de 240 millones de años de antigüedad finalmente fue identificado, un trabajo en conjunto de la UNSW de Sídney y el propio museo. 

Dicho fósil es un antiguo anfibio que fue llamado Arenaerpeton supinatus ("enredadera de arena supina") que está bien conservado debido a que se tiene prácticamente todo su esqueleto y hasta algunos contornos de la piel del animal. El paleontólogo a cargo, Lachlan Hart, dio explicación del estudio de este descubrimiento increíble. 

Tantos años después, es una misión imposible encontrar un fósil con cabeza y cuerpo unidos

Este descubrimiento es el ejemplo de un grupo de animales extintos llamados temnospóndilos que vivieron antes y durante la época de los dinosaurios, de acuerdo a lo que expresa el propio paleontólogo. Lo que es más extraño es que los tejidos blandos se hayan conservado en su totalidad. 

Este anfibio en su momento habitó ambientes de agua dulce en lo que hoy se conoce como la cuenca de Sídney en el periodo Triásico, hace aproximadamente 240 millones de años. Es probable que su alimento hayan sido los peces conocidos como Cleithrolepis. Dada su época de existencia, es muy complicado encontrar otras especies con las cuales haya compartido su hábitat.  

Para darnos una idea de la apariencia de esta criatura, podría asemejarse a una salamandra gigante, concretamente con la que es china moderna debido a la forma de su cabeza. Existe una parte de su cuerpo que indica que era más robusto que sus descendientes actuales. Sus costillas y el contorno de los tejidos así lo demuestran, además de los dientes, que son imponentes y aún más teniendo en cuenta sus colmillos. Puede que su misma estructura corporal sea el secreto por el cual se conserva tan bien después de millones de años. De acuerdo al paleontólogo, medía aproximadamente 1,2 metros desde la cabeza a la cola. Se dice que algunas otras especies pudieron haber alcanzado un mayor tamaño, del cual se desprenden dos grandes extinciones masivas. Este mismo aumento de tamaño supone que fue su mayor influencia respecto a su supervivencia. 

Fósil de anfibio, 240 millones de años de antigüedad. Foto de Richard Freeman de la UNSW de Sídney

Uno de los hallazgos más importantes en los últimos 30 años

De acuerdo con las declaraciones del Dr. Matthew McCurry, profesor de la Escuela de Ciencias Biológicas, Ambientales y de la Salud de la UNSW y conservador de paleontología del Museo Australiano, indica que es uno de los fósiles más importantes encontrados en la región; es muy emocionante poder describirlo de manera formal. Es una parte fundamental del patrimonio fósil de Australia. 

Quién diría que un granjero de pollos jubilado haría uno de los descubrimientos más relevantes de la historia desde 1990; si él no hubiera tenido la intención de construir el muro de contención en su jardín, este fósil se hubiera quedado enterrado de por vida después de tanto tiempo sin poder haber sido descubierto para la posteridad. Dicha investigación fue publicada en el Journal of Vertebrate Paleontology.