Roland Garros vivirá este domingo una final inesperada entre Alexander Zverev y Flavio Cobolli después de un nuevo giro de guion en una edición marcada por los contratiempos. La segunda semifinal masculina no se ha llegado a disputar porque Matteo Arnaldi, número 104 del mundo, se ha visto obligado a retirarse media hora antes de saltar a la pista por culpa de un virus intestinal. El tenista italiano, que tenía que jugar contra su compatriota Cobolli por un puesto en la final, no ha podido ni intentarlo después de una noche muy complicada. De esta manera, Cobolli accede por primera vez a la final de un Grand Slam sin tener que disputar la semifinal y se jugará el título contra Zverev.
Cobolli pasa a la final sin jugar
Arnaldi ha explicado que empezó a encontrarse mal después de la cena del jueves y que durante la noche vomitó varias veces. Aun así, ha intentado esperar hasta el último momento para ver si podía jugar el partido más importante de su carrera: “Cada vez que me ponía de pie, me rodaba la cabeza”, ha admitido el jugador de Sanremo, que también ha explicado que no había podido dormir, comer ni beber con normalidad. Finalmente, ha decidido retirarse porque no se veía con fuerzas para competir. El torneo ha anunciado que devolverá íntegramente el importe de las entradas a los espectadores que habían comprado localidades para esta semifinal, prevista para este viernes por la noche.
Due to a viral illness, Arnaldi has been forced to withdraw from his semi-final match against Cobolli.
— Roland-Garros (@rolandgarros) June 5, 2026
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La retirada de Arnaldi ha dejado sin partido una semifinal que tenía que ser histórica para el tenis italiano, ya que por primera vez dos jugadores de este país se tenían que enfrentar en una penúltima ronda de un Grand Slam. Cobolli, cabeza de serie número 10, ha reconocido que casi se puso a llorar cuando su compatriota le comunicó que no podía jugar. El florentino ha admitido que se sentía “triste y feliz a la vez”, porque la situación le permitirá disputar la primera final de un grande de su carrera y entrar por primera vez en el top 10 mundial, pero lo hará después de un desenlace amargo. Después de conocer la noticia, Cobolli ha saltado a entrenarse en la pista central para intentar no perder ritmo antes de la final.
Una edición marcada por los imprevistos
Este último episodio confirma el carácter accidentado de un Roland Garros que ha ido perdiendo nombres importantes por el camino. Carlos Alcaraz, campeón de las dos últimas ediciones, fue baja; Jannik Sinner y Novak Djokovic cayeron en las primeras rondas, y el cuadro femenino también ha visto desaparecer pronto a favoritas como Aryna Sabalenka, Coco Gauff o Iga Swiatek. En medio de este escenario, Zverev ha sido uno de los pocos cabezas de cartel que ha mantenido su camino hasta el final. El alemán superó a Jakub Mensik en la otra semifinal y buscará su primer Grand Slam contra Cobolli, un rival que llega más descansado, pero también sin haber competido desde hace varios días. París cerrará así una edición llena de imprevistos con una final que pocos habrían imaginado.