Business Insider hizo eco en su momento del magnate Elon Musk respecto a un tema que está prácticamente en boca de todos. La seguridad nacional que refleja el Pentágono está entregada al caza tripulado F-35. Puede atacar, vigilar, entrar en zonas prácticamente camuflado sin ser detectado y puede compartir información.
Elon no lo cree así y piensa que es un esfuerzo que llega muy tarde. El máximo responsable de SpaceX y Tesla se pronunció diciendo que el futuro le pertenece a las máquinas sin piloto que puedan fabricarse en masa y asumir riesgos que no son para una tripulación. Un caza tiene, además del piloto experimentado, sensores, armamento y mucho esfuerzo detrás. Si se pierde y se destruye, es un golpe muy duro. Los drones son la sustitución natural y tecnológica que se espera.
Elon Musk cuestiona a los cazas F-35 y los considera obsoletos en la era de los drones
Elon Musk tiene un punto a su favor y es que advierte que, de mantener estos cazas tripulados, puede costarle la vida a mucha gente, la vida de los pilotos que están realizando misiones. Considera que es absurdo seguir fabricando el avión, idea propiedad de Lockheed Martin. El problema es que no es tan fácil hacer un reemplazo, que podría ser costoso. El costo total del programa de cazas establecido por el Pentágono ronda los dos billones de dólares; la cifra concentra la compra, operación y mantenimiento de las aeronaves durante décadas.
El magnate justifica que el diseño está comprometido porque existen muchas misiones y cada una es diferente; la acumulación encareció el resultado y deja un sistema menos eficaz de lo que se prometió originalmente, bajo su opinión. Por otro lado, lo que se vive en otras regiones como la guerra entre Ucrania y Rusia ha servido para ver todo un derroche de tecnología no tripulada. Los drones que están navegando y que arrasan con todo a su paso, el ataque a vehículos y tropas es el pan de cada día desde que inició la guerra. También se puede apreciar cómo las tecnologías son mejoradas en el corto plazo con la finalidad de obtener mayores beneficios en ataque. Ucrania ha apostado a ello y por ahora le ha resultado favorable; quizá es lo que Elon Musk quiere ver en Estados Unidos. El Pentágono ya ha dado muestra de que quiere hacer un acompañamiento de sus cazas, pero es un proyecto a largo plazo.

Volar sin piloto no brinda ninguna garantía por más crítica que se haga
Tener una aeronave de estas características es increíble. No se sacrifica al piloto en una misión riesgosa; es prácticamente una posibilidad de eliminar la cabina y ocupar espacio para combustible, más armas y sensores. Lo que es una realidad es que no ofrece ninguna garantía; los drones dependen siempre de comunicaciones de humanos o de algoritmos que pueden verse limitados en un momento dado.
El F-35 estará siendo puesto a prueba al poner a prueba el control de un dron táctico desde la cabina con enlaces de largo alcance. Lockheed Martin asegura que su aeronave será el nodo de mando, vigilancia y ataque. El caza podría dirigir una red en lugar de estar solo. El pensamiento de Musk no es del todo malo, pero es necesario tener la presencia humana que pueda tomar decisiones basadas en señales dudosas, algo que pueda modificarse en cuestión de segundos.