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Un equipo internacional de biólogos ha documentado en China la existencia del primer caracol de agua dulce adaptado íntegramente a la vida troglobia y a la oscuridad absoluta en ecosistemas acuáticos subterráneos. El hallazgo, publicado recientemente en la revista científica especializada Subterranean Biology, aporta datos inéditos sobre la compleja dinámica biogeográfica de los acuíferos kársticos en el este de Asia y pone de relieve el elevado nivel de biodiversidad endémica que aún albergan las cavernas profundas del continente.

La nueva especie, bautizada con el nombre científico de Erhaia dijiang, exhibe adaptaciones evolutivas extremas desarrolladas para sobrevivir en entornos continentales desprovistos de radiación solar. Como ocurre en otros organismos ciegos de cueva, este gasterópodo ha experimentado una regresión ocular completa, fenómeno conocido como anoftalmía, acompañada de una pérdida total de pigmentación corporal. Su cuerpo delicado queda protegido por una concha cónica de apariencia traslúcida y se apoya en unos tentáculos inusualmente alargados que actúan como órganos sensoriales primarios para explorar el sustrato rocoso.

Denominación mitológica, microhábitat y estado de conservación

La ausencia total de estructuras faciales y oculares motivó a los investigadores a nombrar la especie en honor a Di Jiang, una deidad protectora desprovista de rostro perteneciente al texto clásico de la mitología china Shan Hai Jing (Clásico de las montañas y los mares). Durante los ensayos comportamentales de laboratorio, los especímenes capturados mostraron un marcado comportamiento de fotofobia severa, reaccionando de inmediato ante cualquier exposición a luz artificial mediante un repliegue apresurado hacia las grietas e intersticios de las rocas. Desde el punto de vista geográfico, la especie fue localizada en una caverna situada a 2.062 metros de altitud, fijando la cota más alta registrada hasta la fecha para un integrante de la familia Erhaiidae.

En este refugio subterráneo, el molusco habita entre lechos de grava y microgrietas rocosas en corrientes de agua muy someras, con profundidades inferiores a un metro, y con una temperatura constante próxima a los 20 °C. Las observaciones de campo permitieron constatar que su dieta se basa en la ingesta de diatomeas, algas microscópicas que proliferan adheridas a la matriz mineral. Sin embargo, las prospecciones iniciales iniciadas en agosto de 2025 revelaron una densidad poblacional críticamente reducida, con solo tres ejemplares adultos vivos y una concha vacía localizados en la cavidad, sin evidencias de ejemplares juveniles.

Esta extrema fragilidad demográfica ha llevado a la comunidad científica a urgir una catalogación de protección prioritaria para evitar la extinción inminente de esta especie endémica. El descubrimiento de Erhaia dijiang subraya la urgencia de catalogar y proteger la fauna kárstica en sistemas acuíferos de alta montaña ante la alteración de sus microhábitats. Un descubrimiento que, sin duda alguna, deja un gran avance en la comprensión del ecosistema subterráneo en este lugar del mundo.