Hasta ahora, la tecnología de conducción autónoma avanzaba a pasos agigantados, pero los límites del hardware de visión pura siguen mostrando la brecha entre la teoría y la calle. Estos límites se suman a la lista de otras "revisiones" que pesan sobre Tesla y su división de robotaxis. Esta semana, la compañía extendió sus operaciones, alegando una dificultad técnica de detectar pequeños obstáculos con bajo contraste en la oscuridad.
En concreto, la flota compuesta por cientos de Cybercabs que opera en la ciudad de Austin, Estados Unidos, pasó de cerrar su jornada a las 22:00 para hacerlo a las 23:00. Una ampliación acotada que el propio Elon Musk justificó con un ejemplo tan cotidiano como gráfico: "Literalmente intentamos evitar gatitos grises sobre el asfalto gris en la oscuridad".
Tesla entrena la visión de sus Cybercabs en la oscuridad
La apuesta de Tesla se apoya exclusivamente en cámaras de alta resolución y redes neuronales, habiendo prescindido por completo de radares o sensores LiDAR. El problema principal radica en que, cuando la iluminación es deficiente y un objeto pequeño comparte tonalidad con el terreno, a los algoritmos de visión artificial les cuesta separar la figura del fondo.
A diferencia de esta estrategia, competidores como Waymo combinan cámaras con sensores LiDAR, los cuales emiten pulsos de luz en tres dimensiones para trazar el relieve del entorno e identificar la presencia física de cualquier obstáculo, sin importar el contraste ni la luz ambiental.
La decisión de extender el horario responde a la necesidad de pulir la precisión del sistema tras haber registrado algunos incidentes menores desde la llegada de la flota a la capital texana. Sumar una hora extra al turno nocturno no resuelve el problema de fondo, pero le permite a la empresa capturar más telemetría en condiciones de baja visibilidad sin arriesgar los vehículos en las horas de mayor oscuridad de la madrugada.
La decisión de apostar por una arquitectura basada únicamente en cámaras, descartando tecnologías más costosas pero precisas como el LiDAR que utiliza su competencia, le está pasando una factura alta a la compañía. El panorama solo empeora frente a las autoridades de tránsito en Estados Unidos, cada vez más estrictas: hasta que no se demuestre una respuesta infalible frente a imprevistos nocturnos o animales en la calzada, la aprobación para el despliegue comercial masivo y sin restricciones seguirá en pausa.
