Ha sido en Nueva York pero, la próxima vez, podría pasar aquí: la tecnología de reconocimiento facial (o más bien quienes la usan de maneras poco éticas) ya ha hecho de las suyas: una mujer normal, con un trabajo y una familia como los que puedan tener tu hermana o tu madre, se ha quedado sin poder entrar a un espectáculo para el que había pagado entrada al bloquearle un sistema de reconocimiento facial el acceso al recinto donde se representaba.

En el Radio City Music Hall
La protagonista de esta inquietante historia se llama Kelly Conlon y el especta´culo en cuestión se titulaba Christmas Spectacular y lo organizaba una empresa, Madison Square Garden Entertainment (MSG) con la que la empresa en la que trabaja la señora Conlon mantiene un litigio. Por lo visto, al intentar acceder ella y su hija al recinto, el sistema de reconocimiento facial hizo saltar una alarma y advirtió a los empleados de control de acceso, que le pidieron que se identificase. Al hacerlo, le comunicaron que no podía entrar al recinto porque su presencia, teóricamente, ponía en peligro la seguridad de los espectadores y empleados o, al menos, eso era lo que se advertía en un cartel. La realidad, sin embargo, era muy diferente, porque lo que había era un veto explícito sobre su persona.

¿Por qué?
Kelly Conlon, además de madre y esposa, es abogada y el bufete en el que trabaja (Davis, Saperstein y Salomon) representa a personas que mantiene litigios con MSG, una empresa que impide a cualquiera que esté inmerso en un pleito con ella acceder a cualquiera de los recintos que gestiona. Por supuesto, MSG está en su derecho de no admitir a quien desee en los espectáculos que organiza, pero echar mano de una tecnología naciente como la del reconocimiento facial para detectar posibles (o imaginados, como es el caso) enemigos, no parece algo muy inteligente, pues predispone a todo hijo de vecino contra estos sistemas. Lo más grave de todo es que la señora Conlon no tiene nada que ver con el litigio en cuestión, porque ella se dedica a otros menesteres.