Lo indica un estudio de la consultora IQVIA referido a 2021: el 24% de los españoles utiliza los servicios de la sanidad privada, que dispone actualmente de cerca de doce millones de asegurados contando mutuas públicas como MUFACE, MUGEJU o ISFAS y seguros convencionales. Las aseguradoras ingresaron en 2022 más de 10.000 millones de euros por pólizas sanitarias.

¿Por qué?
La percepción -y conviene remarcarlo- de un deterioro en los servicios públicos de salud y la facilidad de contratación derivada de las nuevas herramientas tecnológicas que las aseguradoras han puesto a disposición de los usuarios explica este crecimiento. En Madrid o Catalunya, los porcentajes de seguros privados son incluso mayores: el 30% de la población tiene uno contratado. Se trata, en muchos casos, de servicios cuyo coste anual no supera los 700 euros, pues ese es el precio medio de estas pólizas según se recoge en diferentes comparadores de estos servicios. Con todo, la mayoría de ellos incluyen mecanismos de copago. A casi todos se puede acceder mediante sencillas aplicaciones móviles que brindan, incluso, acceso a servicios de atención y consulta online.
Demanda creciente
Desde el sector, se da porhecho que, durante los próximos cinco años, la tendencia seguirá siendo creciente, especialmente entre la población joven, que valora la rapidez y la rapidez de elección porque, generalmente, está menos afectado por patologías complejas, que se atienden en todos los tramos de edad en la sanidad pública. Caminamos, por tanto, hacia un sistema mixto en el que, si nadie lo remedia, la Sanidad pública quedará sólo para atender todo aquello que genera mucho gasto y poco o ningún beneficio.