De momento sólo es una recomendación, pero figura en la guía Las tecnologías digitales en la infancia, la adolescencia y la juventud que acaba de editar el Govern de Catalunya para fomentar un uso más sensato de los dispositivos electrónicos por parte de los menores. Los padres, como siempre, serán pieza clave.

Niños y móviles
Niños y móviles

Nada hasta los tres años y media hora al día hasta los seis

La guía es concluyente: hasta los tres años, nada y, de los tres hasta los seis, con media hora al día hay suficiente. De los 7 hasta los 12, una hora diaria basta y lo encargados de establecer límites han de ser los padres. Son, por supuesto, límites horarios orientativos, porque una cosa son las redes sociales y los usos recreativos y otra, muy distinta, el PC que acarrea, de un tiempo a esta parte y en sus mochilas, nuestra infancia a cargo. La digitalización es lo que tiene y los redactores de la guía, por lo que se ve, están poco al día de las últimas tendencias educativas: un escolar de diez años ya se ve obligado por sus responsabilidades escolares a estar más de una al día delante de una pantalla y hurtarle, además, la hora que ya se nos concedía a los que peinamos canas delante de la tele en los ochenta (Barrio Sésamo duraba ya media hora) parece excesivamente cruel: cosa suya es si lo dedican a ver la tele, mirar el móvil o jugar a la consola.

Perfecto para los más pequeños

Lo que sí que no admite discusión son las directrices relativas a los más pequeños: con tres años, lo que hay que hacer es tirarse por el suelo, coger cosas, romperlas y enredar, así que es mal negocio entregar un móvil o una tableta un sujeto de esa edad. Dejárselo, si es viejo y ya no sirve, para que trastee con él no parece sin embargo mala idea: más pronto o más tarde tendrá que usarlo, así que, mejor que se familiarice. Después, a partir de los seis, también es correcto limitarles el uso, pero quizá una hora estaría mejor que media. Después, de los 7 a los doce, poner puertas al campo será difícil porque, hoy, la infancia socializa mediante lo que aprende en las pantallas ¿Qué hacen si no todos coreando eso de Osasuna nunca se rinde? En fin, lo dicho: con mesura, menos las drogas, no hay nada malo en esta vida. Y menos aún, las tecnologías. Prohibir es lo que debería prohibirse.