Carnaval, además de con disfraces y pasacalles, se celebra también con petardos, y eso hay a quien le desagrada y perturba. Entre ellos, está el 59% de los perros. Ellos vivirán estos días, en gran parte, como una tortura. Tanto por los petardos como por los dueños desaprensivos que los disfrazan. Un animal doméstico, conviene recordarlo, percibe cualquier situación inusual como un peligro potencial que lo alerta, altera y tensiona.

Sobre una muestra de mil personas
El dato procede de un estudio elaborado por Rover.com, portal de servicios para propietarios de animales domésticos, y se ha realizado sobre una muestra de 1.000 propietarios de perros. El 59% de ellos afirman que los fuegos artificiales dan miedo a sus compañeros, el 36% señala que, también, temen mucho a la aspiradora y el 17%, que su animal de compañía teme a las batidoras. Con todo, los petardos son lo que más inquieta a los canes. ¿Por qué sucede todo esto? Estos temores derivan de su superior sensibilidad auditiva.
¿Cómo reaccionan?
El miedo, con todo, no es lo peor: lo más complicado es la reacción que ese miedo les genera. Un 47% de los perros huye o se esconde, otro 36% prefiere ladrar de manera incontrolada y otro 25% aúlla y se queja. Los propietarios de perros admiten también que estos animales se asustan con más facilidad que los niños pequeños y que, conforme su edad aumenta, se vuelven más temerosos. Para solucionar todos estos miedos caninos, la mejor solución es, según los propietarios, una muestra de afecto. Con las actuales temperaturas, y si el ruido es intenso, nada mejor que meter al perro en la cama.