Que el Papa Francisco tiene mucho de influencer ya nadie lo duda y, por eso, convencerle de que apoye (o denigre) a un producto concreto puede suponer muchos millones de euros ganados o perdidos en una cuenta de resultados. En julio pasado el Papa pontificó (nunca mejor dicho) sobre la necesidad de que “en determinados países” se redujera el consumo de carne para “salvar el medio ambiente” pero, ahora, los agricultores españoles han querido convencerle de justo de lo contrario. Por eso, Pedro Barato, el presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) lo visitó este 7 de enero para entregarle un lote de productos cárnicos españoles y aceite de oliva. El Papa, parece ser. Los recibió de buen grado y, ahora, sólo falta que hable, en sentido contrario pero con el mismo convencimiento, igual que lo hizo en julio. De momento, sólo han conseguido que les otorgue su bendición.

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Bergoglio recibe un filete de ternera durante una audiencia con una carnicera de la provincia italiana de Arezzo

Reacción

Justo después de las declaraciones que el Sumo Pontífice hizo en julio pasado antes, además, jóvenes de medio mundo que participaban en la Conferencia de la Juventud que se celebró este pasado verano en Praga; Asaja solicitó la audiencia que ahora, en enero, ha tenido lugar. El objetivo era trasladar al Papa el malestar por el daño que sus palabras han generado a un sector estratégico de la economía española, que lleva años tecnificándose y pasa por ser unos de los económicamente más rentables de toda Europa. Para convencerle, la delegación de Asaja se presentó ante él con un lote de embutidos y aceite de oliva. No es la primera vez que el Papa Francisco recibe productos cárnicos: en una reciente audiencia celebrada este pasado otoño, la carnicera italiana María Pavese le hizo entrega de un filete de ternera chianina

De momento, sólo bendiciones

El encuentro fue breve, poco más que un saludo, pero Asaja trasladó sus posicionamientos a un Pontífice que, a diferencia de su predecesor Ratzinger, se distingue por lo controvertido de muchos de sus posicionamientos. Pedro Barato, presidente de la Asociación, intentó hacer entender a Bergoglio que la ganadería no es responsable del calentamiento global y que produce alimentos frescos y de calidad para todos al tiempo que genera empleo en los cinco continentes. El campo español, y así se lo indicaron desde Asaja “contribuye a alimentar a la sociedad de manera sostenible”. El Papa, según cuentan desde Asaja, fue receptivo y les ofreció su bendición. Por supuesto, se quedó con el aceite y los embutidos