Los costes asociados a la biomasa han subido hasta niveles que ponen en peligro la continuidad de esta antaño floreciente industria a la que se ve como una alternativa para las zonas rurales mineras antaño y hoy convertidas en desiertos económicos en regresión demográfica. Desde 2020, los precios de la biomasa han subido un 36,49 %

Carburantes y operaciones agrícolas
El incremento deriva según APPA Biomasa, la patronal del sector, de la subida de los costes de las operaciones agrícolas, forestales y de transporte, de la inflación y de la subida del IPC. El gasóleo, utilizado por la maquinaria que se emplea en las operaciones que permiten obtener la biomasa y transportarla hasta los puntos de consumo ha subido, según APPA, un 55% y los costes salariales lo han hecho u 13.36%. Además, algunos productos imprescindibles para las operaciones forestales se han incrementado hasta en un 150%. El resultado de todo ello es un incremento del 21% en los costes de explotación de las plantas de biomasa en el periodo 2020-2022.
Los parámetros retributivos sólo suben el 1%
A pesar de estos datos, el Ministerio ha actualilzado los parámetros retributivos, que determinan el beneficio empresarial, sólo en un 1%. Desde la patronal del sector, consideran que no se ha atendido a la situación real y no se ha hecho caso de los informes elaborados por técnicos independientes que se han entregado al Ministerio, que contempla unos costes “alejados de la realidad”. Desde hace semanas, el número de empresas del sector que ha parado su producción y cerrado temporalmente sus instalaciones crece y muchos trabajadores se van al paro. Por todo ello, la APPA exige al Gobierno una “actualización” de los parámetros retributivos que, si no se produce, pondrá en jaque a un sector que es la última esperanza de muchas zonas interiores. Sí, así se hace la transición justa.