Marte lleva miles de millones de años perdiendo su atmósfera, pero el mecanismo exacto que impulsa ese proceso todavía guardaba muchos interrogantes. Ahora, un estudio publicado en Science Daily aporta una de las pruebas más sólidas hasta la fecha sobre cómo el viento solar contribuye a que el planeta rojo vaya perdiendo poco a poco los gases que lo rodean.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Boston, demuestra que el viento solar puede "agitar" la parte más alta de la atmósfera marciana de una forma muy parecida a como el viento genera olas sobre la superficie del mar. Ese movimiento facilita que partículas cargadas escapen al espacio, acelerando el desgaste de la atmósfera.
Unas gigantescas olas de plasma impulsan la pérdida de la atmósfera
A diferencia de la Tierra, Marte no cuenta con un potente campo magnético que lo proteja del constante flujo de partículas procedente del Sol. Esa falta de escudo deja expuesta su atmósfera superior, que recibe el impacto directo del viento solar.
Los investigadores analizaron de forma conjunta las mediciones de las misiones MAVEN, de la NASA, y Tianwen-1, de China. Mientras la sonda china registraba las características del viento solar antes de alcanzar Marte, MAVEN medía las partículas atmosféricas que escapaban al espacio. La combinación de ambos conjuntos de datos permitió relacionar directamente ambos fenómenos.
Mientras SpaceX sigue planeando su viaje a Marte, este estudio concluye que el viento solar genera enormes ondas de Kelvin-Helmholtz, estructuras que aparecen cuando dos flujos se desplazan a velocidades diferentes. Estas ondas crean grandes nubes de plasma que favorecen el escape de iones desde la atmósfera marciana. Además, el proceso no ocurre por igual en todo el planeta, sino que se concentra principalmente en uno de sus lados dependiendo de la dirección del campo eléctrico del viento solar.
El equipo de científicos cree que comprender este mecanismo ayudará a explicar cómo Marte pasó de albergar una atmósfera mucho más densa y agua líquida en su superficie a convertirse en el mundo frío y árido que conocemos actualmente. También apuntan a que este mismo fenómeno podría producirse en otros planetas sin un campo magnético intenso, incluidos algunos exoplanetas.
