Nada más y nada menos que el 40% de la demanda energética mundial procede de edificios comerciales y residenciales y generan un tercio de los gases responsables del efecto invernadero. El dato no es de un cualquiera: lo facilita el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un organismo que fue creado en 1988 para que facilitara evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. ¿Cómo se puede solucionar esta situación? La planificación es una herramienta clave.

Gemelos digitales
Y aquí, como en tantas otras coyunturas, la tecnología de los gemelos digitales vuelve a tener un papel fundamental. En España, por ejemplo, el 80% de los edificios no son eficientes en términos energéticos y esta situación podría solucionarse, por ejemplo, articulando modelos de cada inmueble sobre los que se puedan ejecutar ensayos que permitan después planificar obras que garanticen la eficiencia. Se evitarían así inversiones que, una vez ejecutadas, puedan no tener los resultados deseados.
Otra forma de ahorro
La eficiencia energética, de hecho, es otra forma de ahorro que permite, además, luchar contra el cambio climático. No importa aquí tanto el origen de la energía como su uso ya que un uso más eficiente reduce la cantidad de energía necesaria para desarrollar un proceso y, al tiempo, limita las consecuencias negativas que puedan derivarse del proceso de producción de la energía. La eficiencia garantiza empleo, desarrollo y libera de usos energéticos los espacios naturales. Desde la Coalición para la Transformación Urbana son claros: el mayor potencial de mitigación del cambio climático lo tienen, de aquí a 2050 y en las ciudades, las edificaciones residenciales y comerciales. Para eso, sin embargo, hace falta una planificación seria que entienda la energía como un proceso y no como un bien. Y ejemplos de construcción sostenible hay muchos, lo que sucede es que, a menudo, se olvidan: en Barruelo, al norte de Palencia y hace 75 años, ya hubo quien construyó un barrio entero utilizando materiales abundantes en la zona que se consideraban residuos pero que, bien utilizados, mejoraban la eficiencia energética de los inmuebles con ellos construidos.