De la misma manera que hay playas con banderas azules, hay puntos de la costa que tienen banderas negras. Mientras que las primeras reconocen la calidad del agua, la seguridad, la gestión ambiental, los servicios y la accesibilidad del litoral, las segundas las otorga Ecologistas en Acción para señalar los puntos que tienen problemas de contaminación o de mala gestión urbanística. La entidad ha presentado este martes las banderas negras de la costa catalana el verano de 2026, que van desde l'Ametlla de Mar a Begur, con dos puntos por provincia.
L'Ametlla de Mar
La primera de las banderas negras en la demarcación de Tarragona es para la contaminación química en el litoral de l'Ametlla de Mar, en el Baix Ebre. El caso es que el año pasado apareció una espuma blanca, viscosa y con olor químico en la playa de Pixavaques que se extendió por varias playas del municipio, y que obligó a cerrar preventivamente el litoral de l'Ametlla de Mar el 8 de agosto. La falta de información pública y la ausencia de medidas preventivas generaron preocupación social, aunque no se registraron reacciones adversas en los bañistas. Es verdad que la sustancia se diluyó con el paso de las horas, pero el origen todavía no se ha esclarecido, hecho que evidencia "una gestión insuficiente y un riesgo de repetición del episodio".
Playa de la Paella, Torredembarra
En la demarcación de Tarragona, la segunda bandera negra es para las extracciones de arena y el vertido de aguas residuales en la playa de la Paella de Torredembarra, en el Tarragonès. La Dirección de Costas y Medio Marino del Ministerio de Transición Ecológica ha provocado "graves impactos ambientales, sociales y económicos" con extracciones de arena superficial durante los últimos años para regenerar playas de otros municipios. Estos impactos tienen que ver con amenazas a la fauna protegida, la formación de lagunas insalubres y el favorecimiento de inundaciones del paseo marítimo. Además, existe un rebosadero del sistema de alcantarillado de aguas residuales correspondiente a la cuenca Martineta que vierte directamente en la arena. Las aguas residuales recorren más de cien metros de playa hasta llegar al mar, creando una zona contaminada con residuos fecales de todo tipo y favoreciendo la aparición de plantas invasoras en el entorno dunar, según denuncia Ecologistas en Acción.
Sant Adrià de Besòs
Sant Adrià de Besòs protagoniza la primera de las banderas negras de la demarcación de Barcelona, que denuncia la contaminación histórica en el parque y la playa del litoral de las Tres Xemeneies. Es verdad que la playa se descontaminó en 2023, pero desde Ecologistes en Acció advierten que todavía podrían quedar restos y que el parque continúa abierto sin un análisis completo del riesgo. El objetivo de la entidad es presionar al Área Metropolitana de Barcelona (AMB) para que examine el subsuelo, valore la peligrosidad e impulse la descontaminación, así como reclamar más sensibilidad ambiental y la renaturalización de la playa.
Desembocadura del Llobregat
La segunda bandera negra de la demarcación de Barcelona es para la desembocadura del río Llobregat, concretamente para el proyecto de ampliación del aeropuerto del Prat. Ecologistes en Acció avisa que la laguna de la Ricarda es un espacio de gran valor ecológico protegido por la Unión Europea y que el proyecto "comporta un alto riesgo jurídico y ambiental, y es incompatible con los compromisos climáticos y con un modelo de movilidad sostenible".
Golfet de Palafrugell
La primera bandera negra de la demarcación de Girona es para el aumento de embarcaciones de recreo en el golfet de Palafrugell, en el Baix Empordà, así como en otras calas de la Costa Brava. La tesis de Ecologistes en Acció es que estas embarcaciones degradan gravemente las praderas de fanerógamas, en tanto que el anclaje desordenado arranca la vegetación y altera el ecosistema. Y eso que la normativa catalana lo prohíbe, pero muchas embarcaciones la incumplen y las administraciones tampoco instalan boyas, ni vigilan, ni sancionan. La entidad propone reforzar la ley, ampliar boyas ecológicas, aumentar la vigilancia y limitar la afluencia de embarcaciones.
Montañas de Begur
Finalmente, la presión urbanística creciente en las montañas de Begur, también en el Baix Empordà, se lleva la segunda y última bandera negra de la demarcación de Girona. Esta presión urbanística amenaza sus valores naturales y los conectores ecológicos, a pesar de que las montañas están protegidas por el Pla d'Espais d'Interès Natural (PEIN) desde 1992. La aprobación inicial del Plan Especial en 2010 no prosperó, y la falta de delimitación precisa facilita nuevas edificaciones en zonas sensibles. A pesar de algunos éxitos por parte de entidades ecologistas y plataformas locales que han impulsado alegaciones, informes y movilizaciones para frenar este "urbanismo descontrolado", la presión urbanística todavía es elevada.
