La comisaria Sílvia Catà, la primera mujer al frente de los Mossos: cambios profundos en la Prefectura

Sílvia Catà seguirá viviendo en el Maresme. Lo ha hecho mientras ha sido la jefa de la Región Policial de Girona y lo seguirá haciendo ahora, cuando, desde el próximo 15 de septiembre, sea oficialmente nombrada la nueva comisaria jefa de los Mossos d'Esquadra. La primera mujer que asumirá este cargo. La ha nombrado la consellera de Interior y Seguretat Pública, Núria Parlon, que, desde que recibió la carpeta con la fecha de la jubilación del comisario Miquel Esquius, ha ido rumiando con quién lo tenía que sustituir. Sobre la mesa, varios nombres.

Estas últimas semanas, dos nombres. Finalmente, Catà, comisaria de la última promoción del cuerpo, ha sido la escogida. Hoy Parlon la ha presentado ante los altos mandos del cuerpo, del president Illa y también de la prensa. El nombramiento de Catà ha acabado de romper unas relaciones ya complicadas entre la consellera de Santa Coloma y quien hasta hoy ha sido el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, que ha presentado su dimisión. La escogida no era su candidata; nadie lo esconde. La situación ya era complicada y finalmente ha decidido plegar velas antes de que lo cesaran.

La consellera se ha encargado de recordar que el nombramiento lo ha hecho ella. Le corresponde. Pero recordarlo no es gratuito. Ha hecho historia. Trapero tenía otro candidato y presentó batalla a la consellera, pero no ha salido victorioso. Catà ha recibido el aval también del president, que fue quien fichó a Trapero, incluso antes de ganar las elecciones y sin calcular qué partidos necesitaría para llegar al Palau de la Generalitat.

Llega sola para reformar la Prefectura

La hasta ahora comisaria jefa de Girona llega a Egara, a la sede central de los Mossos, sola. No se ha anunciado quién será el número dos, el subjefe. No hay prisa. La consellera ha marcado la línea de la nueva comisaria jefa como "continuista" en aquello que funciona y con la necesidad de cambios en aquellas cosas que no han funcionado. Catà aterrizará en la Prefectura, cohabitará durante algunas semanas con Miquel Esquius e irá haciendo los relevos que crea para poner en marcha su proyecto. Los cambios que se esperan son de fondo, con relevos de acuerdo con el director general López, pero no urgentes.

EuropaPress 7760085 consellera interior generalitat catalunya nuria parlon ofrece rueda prensa
La consejera Parlon durante la presentación de la comisaria jefa, Sílvia Catà / Lorena Sopena

Evitará cometer errores del pasado. Hay que pensar bien antes de tocar ninguna pieza. Pero nadie esconde que Catà reestructurará la Prefectura y que espera, ahora con Trapero fuera de juego, la nueva convocatoria de comisarios —y comisarias— para reforzar la estructura de mando y prepararla para el futuro. El papel de los comisarios Alícia Moriana y Josep Maria Estela y del intendente Toni Rodríguez, poco cercanos al director López, todo parece indicar que será relevado. También deberá nombrar un nuevo jefe para Girona, la plaza que ella ha dejado vacante.

Trabajo en equipo y humilde, según Parlon

La consellera hace dos años que conoce a Catà, que es la pareja de un veterano mando de los Mossos, Joan Miquel Capell, ahora director de Seguridad de la Diputación de Barcelona —uno de los feudos del PSC—, pero asegura que durante este tiempo ha descubierto que Catà "sabe trabajar en equipo", "le gusta escuchar" y "es humilde", y ha defendido que, por trayectoria y capacidad, es "la persona adecuada" para asumir el cargo. La titular de Interior también ha destacado en rueda de prensa la "relevancia simbólica" de que por primera vez los Mossos estén comandados por una mujer y ha remarcado que tanto en la policía como en el departamento se mantiene la apuesta por la "feminización" para que este cuerpo se parezca cada vez más a la sociedad a la que sirven y protegen.

Catà, licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en los Mossos d'Esquadra desde 1998, era desde el 1 de julio de 2023 y hasta ahora jefa de la Regió Policial de Girona, después de desarrollar buena parte de su carrera en responsabilidades de mando territorial y de seguridad ciudadana. En concreto, entre 2018 y 2019 fue jefa del Àrea Bàsica Policial de Mollet del Vallès (Vallès Oriental) y posteriormente fue coordinadora regional de Seguridad Ciudadana de la Regió Policial de Barcelona y, entre 2022 y 2023, subjefa de la Regió Policial de Barcelona. Parlon ha destacado que Catà representa un modelo fundamentado en la proximidad y en el trabajo en equipo y ha insistido en la "naturalidad" en el relevo de un comisario que se jubila por una nueva comisaria que lo sustituye, a pesar del ruido generado por la dimisión de Trapero.

Otro relevo en los Mossos

A partir del 1 de octubre, Miquel Esquius, quien ha sido en dos ocasiones comisario jefe, se jubilará. Aunque todavía le quedan algunos meses para llegar a la edad legal, las últimas semanas servirán para compensar las horas extras acumuladas de los años anteriores —horas hechas no solo como comisario, sino también cuando tenía otros rangos. Antes de acabar el año 2025, el hasta ahora comisario jefe anunció su intención de jubilarse y fue cuando se empezó a poner sobre la mesa la necesidad de encontrar un relevo. Otro. En los últimos quince años, el cuerpo de los Mossos ha tenido seis comisarios jefes diferentes, aunque en diversas épocas y con proyectos truncados cada pocos años.

Después de Josep Millán, Josep Lluís Trapero lo fue entre 2013 y 2017, cuando fue destituido por el Gobierno español, al aplicarse el artículo 155 después del referéndum del Primero de Octubre. El comisario Ferran López —ahora director general de la Policía— lideró el cuerpo durante este oscuro momento, manteniendo viva la policía catalana, a pesar de la hostilidad del Ministerio español del Interior. Cuando la Generalitat recuperó el control de los Mossos se intentó crear una dirección bicéfala dotando de más peso al director general, pero finalmente el conseller Miquel Buch optó por nombrar a Miquel Esquius jefe del cuerpo, aunque duró pocos meses.

En 2019, el comisario Eduard Sallent fue nombrado jefe del cuerpo. El conseller Miquel Sàmper —entonces en JxCat y ahora en el gobierno de Salvador Illa, PSC— "restituyó", en el año 2020, al mayor Trapero, después de que fuera absuelto en el juicio por el Referéndum. En 2021, con la llegada de Esquerra a Interior, se hizo cesar a Trapero y se nombró a Josep Maria Estela, un comisario de Lleida que venía de regiones policiales no metropolitanas, pero la falta de sintonía con el conseller y con quien era su número dos, Eduard Sallent, hizo que Joan Ignasi Elena volviera a cambiar de comisario jefe. Fue Sallent quien asumió la dirección del cuerpo, de 2022 hasta agosto de 2024.

Cuando el PSC volvió a la Generalitat, con Salvador Illa y la consellera Núria Parlon, se eligió a Josep Lluís Trapero como director general de la Policía y, justo el día antes de ser nombrado, y con la consellera de Santa Coloma todavía deshaciendo las maletas, cambió la Prefectura de arriba abajo. Hizo cesar a Sallent y a la comisaria Rosa Bosch, quien había asumido el papel de número dos, y se volvió a convertir en comisario jefe Miquel Esquius, aunque tenía la jubilación a la vuelta de la esquina. También se nombró a la comisaria Alícia Moriana como número dos, para mantener los equilibrios, sumando también a Estela y al intendente Toni Rodríguez, de la máxima confianza de Trapero, al núcleo de la Prefectura.

Y hasta hoy, que se abre una nueva etapa. Esquius, acompañado de la consellera, estuvo en el Palau de la Generalitat la semana pasada, se cree, para despedirse del president Illa; al fin y al cabo, es el president de la Generalitat el jefe supremo de los Mossos, tal como recoge el Estatut. El presidente socialista, aunque fue quien fichó a Trapero, las últimas semanas también se ha distanciado, hecho que también ha influido en la "dimisión" anunciada hoy.

La estabilidad, el objetivo de los Mossos

A la cita de esta mañana en Interior han asistido los miembros de la Prefectura, los jefes de las comisarías superiores y generales y también los jefes regionales, convocados ayer por la tarde por correo electrónico. El correo dejaba entrever a todos los convocados a la reunión. Al primer minuto ya empezaron a hervir los chats de mandos: el día del relevo había llegado. Si solo habías recibido el correo, sabías que no eras el elegido. Entre la opinión imperante entre los generales de los Mossos hay que otro cambio, ahora inevitable, volverá a truncar todos los proyectos que estaban en marcha. Haber nombrado a Esquius, apuntan, sabiendo que tenía un pie en la jubilación, no ayudó y la consellera Parlon pecó de novata. Uno de los problemas en la alta dirección de los Mossos son los cambios constantes, que generan una cascada de cambios y unos equilibrios puramente políticos que evitan una continuidad en los proyectos. Habrá que ver ahora cómo la nueva comisaria jefa asume los proyectos ya en marcha y que se han convertido en marca de la Dirección General, como el plan Kanpai, que, aunque Parlon lo ha defendido, los jefes territoriales nunca han visto con buenos ojos.

Los mandos confían en que Catà pueda desplegar su proyecto para el cuerpo, pensando en el futuro, y que pueda ser un mandato largo, que aporte, a un cuerpo que parece el Dragon Khan, la esperada estabilidad. Pero los mismos jefes de los Mossos alertan de que pronto se inicia un nuevo ciclo electoral que, seguro, generará cambios, sea en la Moncloa o también, y más importante, en el Palau de la Generalitat. El nombramiento de Catà no tendrá, aseguran fuentes conocedoras de las negociaciones, la oposición por parte de los socios de Illa, hecho que permitirá que, si los socialistas se mantienen en el Govern y tienen que hacer pactos con Esquerra o Comuns, el nombre de la comisaria jefa no sea un problema.

Los cambios en la Prefectura, sin embargo, se han recibido con frialdad en la calle. Los agentes consultados por ElNacional.cat, que han conocido el nombramiento de la nueva comisaria jefa por los medios de comunicación, aseguran que estos "juegos de tronos" habituales en los Mossos quedan muy lejos de los patrulleros que salen cada día a la calle. De igual manera, el interés informativo del relevo, que, si bien en Catalunya se ha convertido en un asunto de primer orden, en otros cuerpos policiales, en el Estado o fuera, se vive con más normalidad y menos trascendencia.