¿Cómo era el "Vic de ayer"? Los jóvenes podrán tener una pequeña ventana al pasado para conocerlo y los veteranos podrán disfrutar de un ejercicio de nostalgia para recordar cuando eran jóvenes. La capital de Osona cuenta desde este verano con un museo que recrea diferentes comercios de la ciudad de los años sesenta: un quiosco, un taller de carpintería para construir juguetes, una mercería, una farmacia o una tienda de comestibles de la época. Se trata de un museo de carácter privado y que está ubicado en el centro histórico.
La impulsora es una vecina de la localidad, Isabel Cuixeres, que visitó hace unos años las Botigues Museu de Salàs, en el Pallars Jussà, y pensó que aquello "podía funcionar" en Vic. A partir de aquel momento, empezó a recopilar objetos y materiales que le han servido para recrear su propio museo de tiendas antiguas, al que ha bautizado como Vic d'Ahir. Todos los objetos los ha conseguido a través de plataformas de venta de segunda mano, anticuarios o donaciones que le han hecho amigos y familiares. "Podría ser cualquier barrio de los años sesenta, con tiendas que te podrías haber encontrado en cualquier barrio de España o de Catalunya de aquella época", explica la responsable del proyecto en declaraciones a la ACN.
El Museu de Botigues Antigues Vic d'Ahir está ubicado en el número 8 del Call Nou, en el centro de la ciudad. De momento, el museo hace visitas en horas convenidas. El objetivo de Cuixeres es que el visitante "se adentre" en la experiencia y sea consciente de que la vida ha cambiado "de arriba abajo". "Lo que pretendo es hacer recordar y dar a conocer a los que no lo han vivido cómo se vivía en los años sesenta, y que se pueda comparar con cómo ha evolucionado todo", apunta Cuixeres, que es profesora de profesión.
"Busco que los más jóvenes entiendan que la vida ha cambiado muchísimo", explica Cuixeres. "Entonces se salía de una guerra y había muchas necesidades. La gente se tenía que ayudar sí o sí para salir adelante. Por ejemplo, la confianza entre vecinos, ahora no tiene nada que ver", explica. Fiar aquello que se compraba era habitual en los comercios, subraya Cuixeres, "incluso a vecinos que venían a la ciudad de Vic solo por el Mercat del Ram y se les fiaba en tiendas de un año para otro". "Esto hoy sería impensable", valora.
La forma de consumir las noticias también ha cambiado mucho y han desaparecido buena parte de los quioscos, o también lo ha hecho la manera de comprar en la carnicería o la pescadería. La impulsora del proyecto explica que a los visitantes más jóvenes les sorprende que casi todo se vendía a granel. Desde los huevos hasta los chicles, pasando por los pañales para bebés. "Como necesitaban ahorrar y aprovechar al máximo las cosas, solo compraban lo imprescindible. Reutilizaban mucho y no generaban envases", apunta, reivindicando el valor divulgativo que tiene esto ahora para la sostenibilidad.
"Una manera de recuperar la memoria"
Para los visitantes ya adultos "es una manera de recuperar la memoria que han vivido". Algunos le dicen a Cuixeres: "Yo tenía en casa, yo lo he vivido, me recuerda a mi abuela". "Tienen algún tipo de conexión con el museo", apunta. "Hoy todo el mundo tiene prisa y parece que falta tiempo", señala. "Pero antes los días tenían 24 horas, y eso no ha cambiado, es cómo distribuimos el tiempo", reflexiona Cuixeres. "La sociedad también sabía ahorrar y se conformaba con poco. Todo hacía ilusión porque no había mucho de nada", añade.
Si el museo funciona en cuanto a la afluencia de público, Cuixeres tiene claro que quiere ampliar la exposición. El espacio se lo permite, ya que en realidad solo ha alquilado una parte de los bajos de la casa que ocupa, y habría la posibilidad de ampliar. De momento, le ronda por la cabeza la idea de recrear una barbería, una librería, una mercería o una escuela. "Espacios que puedan llamar la atención del público y permitan ofrecer curiosidades que siempre gustan de ver", resuelve.
