Nuevas revelaciones de calado del accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, en el que murieron 46 personas el pasado 18 de enero por el descarrilamiento de un tren de alta velocidad de Iryo y su posterior colisión con un Alvia que circulaba en la vía contigua. Un informe de la Guardia Civil para el juez, al que ha tenido acceso El Nacional, ha descartado las hipótesis de que la causa fuera un sabotaje, un acto de terrorismo o una negligencia del maquinista y cierra el foco definitivamente en una rotura de vía. Según los agentes, la rotura se produjo el día anterior al accidente, cuando los sistemas informáticos de Adif registraron una bajada de tensión “brusca”. Sin embargo, estos no emitieron ninguna alerta para el personal de mantenimiento porque no estaban configurados para hacerlo de manera automática “por falta de fiabilidad”.
El escrito de la Guardia Civil, con fecha en 27 de marzo, señala que la rotura se produjo en el tramo “contemplado entre el PK. 319+412 y el 318+665” a las 21:46 horas del día anterior al accidente, como ya apuntó el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. Una conclusión que se deduce por los datos aportados por Hitachi, que es la empresa encargada del mantenimiento del sistema de señalización de la vía ferroviaria. Asimismo, queda constatado que se produjo la rotura de un riel y de la soldadura, pero no se ha podido determinar cuál de las dos fue antes. La Guardia Civil apunta que pudo romperse el riel, construido en 2023 por Ensidesa con acero R350HT, que son las vías nuevas instaladas en torno a Adamuz.
Un golpe en el lado derecho y muescas compatibles con una rotura en los trenes que pasaron ese día
Para la realización del informe, la benemérita ha tomado declaración a diecinueve maquinistas de Ouigo, Iryo y Renfe que circularon ese mismo día por el tramo donde se produjo el accidente. “Salvo una manifestación que informa de un golpe en el lado derecho, el resto no reporta ningún tipo de incidencia o sensación extraña”, señala la Guardia Civil. Sin embargo, el documento avisa que el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios inspeccionó la rodadura de los trenes que pasaron por el tramo afectado aquel día y encontró muescas "compatibles con una rotura del raíl".
El sistema de Adif registró alteraciones eléctricas "compatibles con una rotura" horas antes del accidente. Sin embargo, no estaba configurado para emitir alertas de manera automática por "falta de fiabilidad". La Guardia Civil señala que las oscilaciones de tensión sostenidas entre las 21:46 del día 17 hasta el cero energético del día 18 a las 19:43 no son habituales. Con todo, el informe señala como pendiente por dilucidar si había forma de recibir algún tipo de alerta por las caídas de tensión. El texto ha sido remitido al juzgado de Montero, en Córdoba, que investiga el caso.
