El papa León XIV ha hecho un último intento para evitar una nueva ruptura dentro de la Iglesia católica. El pontífice ha pedido a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, conocida como los lefebvrianos, que detenga la consagración de cuatro nuevos obispos prevista para este miércoles 1 de julio en Écône, en Suiza. El problema es que quieren hacerlo sin el permiso del Papa, un requisito imprescindible dentro de la Iglesia católica.
Los lefebvrianos son un grupo católico ultratradicionalista fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre. Defienden una visión muy estricta de la doctrina católica y rechazan buena parte de las reformas del Concilio Vaticano II, que en los años sesenta modernizó la Iglesia. Entre otras cosas, mantienen la misa tradicional en latín y una liturgia mucho más antigua. “El Papa ha encontrado tiempo para recibir a Bad Bunny, pero no a nosotros”, lamenta la Fraternidad
Prevost intenta por todos los medios evitar esta ruptura
En una carta enviada al superior general de la Fraternidad, Davide Pagliarani, León XIV les ha pedido que den marcha atrás. “Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, os lo ruego y os lo pido de todo corazón: ¡dad marcha atrás!”, escribe el Papa. El pontífice también advierte que esta decisión no solo afectaría a los obispos que sean ordenados, sino también a los fieles del movimiento. “Os exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que cometeríais los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su santificación”, afirma León XIV.
El conflicto no es nuevo, ya en 1988, Marcel Lefebvre ya ordenó cuatro obispos sin la autorización de Roma. Aquel gesto provocó un cisma y Juan Pablo II excomulgó automáticamente a los implicados. Más adelante, Benedicto XVI levantó aquella excomunión, pero la Fraternidad nunca volvió a tener una situación plenamente regular dentro de la Iglesia.
Ahora, los lefebvrianos aseguran que necesitan nuevos obispos para garantizar la continuidad del movimiento. Los cuatro nombres anunciados son el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Roma, sin embargo, lo interpreta como un desafío directo al Papa.
El primer rompimiento de la historia de la iglesia que se podrá seguir en “streaming”
El Vaticano ya había avisado de que estas ordenaciones episcopales “no tienen el correspondiente mandato pontificio” y que representan una “grave ofensa”. Aun así, la Fraternidad mantiene sus planes y ha preparado un gran encuentro en Suiza, con retransmisión en directo por internet.
Aun sin dar marcha atrás, la Fraternidad todavía ha pedido al Papa que no tome ninguna decisión definitiva contra ellos. Le solicitan que “nos bendiga y considere la autenticidad de esta intención antes de tomar una decisión respecto a la Fraternidad San Pío X”. Y añaden: “No es demasiado tarde”.
León XIV, sin embargo, ya ha dejado claro que la ruptura sería dolorosa, pero que la Iglesia no puede aceptar este gesto. “La división entre los cristianos es siempre un motivo de dolor. Pero ellos rechazan aceptar algunos elementos fundamentales de la Iglesia, empezando por varios puntos del Concilio Vaticano II. Si toman esta decisión, lo lamento, pero nosotros tenemos que seguir adelante”, afirmó el pontífice.
