La maquinaria del nuevo curso en el Tribunal Supremo por lo que hace al caso del 1-O se pone en marcha hoy. La Sala del 61 resuelve este miércoles las recusaciones a los 5 magistrados que tendrán que juzgar a los presos políticos. Será el mismo presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, quien presida la sala que tiene que tomar la decisión y que está formada por cada uno de los presidentes de las cinco salas del Supremo. Todos menos Manuel Marchena estarán, porque es uno de los magistrados recusados. El tribunal de la sala que tiene que resolver las recusaciones también está formado por el magistrado más antiguo y el más reciente de cada una de las salas del Tribunal Supremo.
La vista empieza en las 9:30h.
El Supremo ha agrupado en un único expediente las 6 recusaciones que han presentado Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva, Lluís Puig, Clara Ponsatí, Carme Forcadell, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Los escritos recosen a los magistrados Manuel Marchena, que es el presidente de Sala, y a Andrés Martínez, Juan Ramón Berdugo, Luciano Varela y Antonio del Moral.
Los escritos consideran que los cuatro primeros magistrados no son neutrales porque fueron los mismos que admitieron a trámite la querella que presentó a trámite la Fiscalía el 30 de octubre del año pasado, tres días después de la proclamación de la república y de la implantación del artículo 155 de la Constitución que capaba todas las competencias de la Generalitat.
El quinto magistrado, Antonio del Moral, está recusado por Oriol Junqueras y Raül Romeva porque lo consideran parcial. Por lo tanto queda toda la sala en pleno, la que tiene que juzgar el proceso, recusada.
La fiscalía, a favor de los jueces
La Fiscalía del Tribunal Supremo se opone a la recusación. Dice que es un "fraude procesal y atentada a la buena fe" la pretensión de las defensas "apartar los cinco magistrados" que tienen que juzgar su caso de rebelión los próximos meses. Y sobre la recusación que ha presentado Carles Puigdemont dice que es "un sarcasmo que accione la recusación quien ha huido de la justicia".
El Fiscal que defenderá que sea este el tribunal que juzgue a los presos políticos, Jaime Moreno, argumenta que no han entrado nunca en contacto con el procedimiento durante la instrucción porque "ni han valorado ninguna decisión acordada por el juez instructor, ni han examinado por vía de recurso las diligencias y actuaciones practicadas durante la instrucción".
Por este motivo dice que "no es razonable sostener que las sospechas de imparcialidad objetiva de los magistrados recusados estén legítimamente y objetivamente justificadas, por lo que el rechazo de la recusación resulta obligado".