El sindicato de profesores de secundaria Aspepc•sps reclama que se deje de "regalar" de manera automática el nivel C1 de catalán a los estudiantes cuando acaban la ESO. El colectivo ha impulsado un manifiesto y una campaña de recogida de firmas para dejar patente que el sistema actual "no permite acreditar el dominio de las destrezas lingüísticas propias de este nivel". El objetivo de Professors de Secundària es llevar las firmas a los Departaments de Política Lingüística y de Educació para que se modifique la normativa que otorga automáticamente esta equivalencia y propiciar una reforma "urgente y profunda" que garantice "un aprendizaje de calidad de la lengua catalana".
En Catalunya, la normativa actual, la Orden VCP/491/2009, actualizada por la Orden PLG/58/2025, establece que el título de graduado en ESO otorga de manera automática la equivalencia al nivel C1 de catalán al alumnado que haya cursado al menos tres años de primaria y toda la ESO en el país y haya aprobado la materia de lengua catalana. Así, se da por hecho que al acabar la etapa de estudios obligatorios a dieciséis años, se acredita un dominio avanzado de la lengua. La realidad que constata el profesorado de secundaria, sin embargo, es que el hecho de haber aprobado 4º de ESO no garantiza que los alumnos tengan realmente este nivel de catalán.
El sindicato de docentes señala que, de acuerdo con el marco de referencia europeo, un C1 implica un nivel "experimentado" que comprender textos largos y complejos, sean literarios, técnicos o periodísticos, y captar el sentido implícito y las diferencias de estilo. También expresarse con fluidez y espontaneidad, sin tener que buscar constantemente las palabras, y redactar textos bien estructurados y argumentados sobre temas complejos, adaptando el estilo al destinatario. A la vez, hacer un uso flexible y eficaz de la lengua en ámbitos sociales, académicos y profesionales. "Esta no es la realidad que encontramos en las aulas de 4º de ESO, donde la expresión oral y escrita de muchos alumnos no alcanza ni de lejos la competencia de un nivel C1", asevera el Aspepc•sps.
Los profesores de secundaria recuerdan que el certificado C1 de catalán es, generalmente, el título de suficiencia que se pide para trabajar en la Administración pública y que es el mismo nivel que se ha exigido hasta hace poco a los docentes como requisito —a partir de ahora necesitan el C2—. "Resulta un contrasentido que, mientras cualquier ciudadano tiene que superar una prueba específica y exigente para certificar el C1 de lengua catalana, al alumnado de secundaria se le otorgue de manera automática, con los mismos efectos oficiales, sin tener que demostrar un dominio real de la lengua", asevera el sindicato. "Como el C1 se ha vaciado de valor, la Administración acaba recurriendo al C2 para intentar garantizar el dominio de la lengua de los docentes. Una exigencia que quizás no haría falta si el C1 acreditara realmente el nivel que se supone que acredita", añaden, sobre la nueva obligatoriedad para los docentes.
"Es una irresponsabilidad institucional"
El sindicato de docentes de secundaria avisa que el sistema educativo catalán ha bajado de manera continuada el nivel de exigencia con presión a los docentes para que los alumnos aprueben y titulen, sea con aprobados por junta, planes individualizados y adaptaciones o inflando las notas hacia un "aprobado generalizado". Al mismo tiempo, las pruebas diagnósticas señalan que Catalunya está "a la cola" en comprensión lectora y que entre los alumnos que acaban 4º de ESO todavía falta mucha capacidad para entender textos largos y complejos. "Sostener que el título de ESO acredita directamente el nivel C1 cuando la comprensión lectora básica del alumnado se ha hundido es una irresponsabilidad institucional", denuncia el Aspepc•sps.
Professors de Secundària lamenta que, en estas circunstancias, recae directamente sobre los docentes de lengua catalana la misión de "salvar" el uso social de la lengua. "Muchos compañeros se ven obligados a actuar como último dique de contención, teniendo que suspender alumnos con niveles bajísimos para no ser cómplices de un C1 regalado y vacío de contenido", avisa el sindicato. Denuncian que el profesorado de lengua catalana evalúa a los alumnos de acuerdo con los criterios y las condiciones del sistema educativo y que no le corresponde convertir la evaluación ordinaria de la materia en una prueba oficial de certificación lingüística ni asumir una nueva carga de trabajo para resolver un problema que corresponde al Departament.
En la ESO, el B2 con una prueba; y el C1, en el bachillerato y con una nota mínima de 7
En el hilo, el sindicato insta a hacer como las Illes Balears, el País Valencià o Andorra, donde, según indican, el título de la secundaria obligatoria solo permite homologar hasta el nivel B1 o B2 de catalán, mientras que el C1 solo se tiene si se supera el bachillerato con una nota de notable o excelente. La propuesta de Professors de Secundària es que el C1 se pueda acreditar con un título de bachillerato y con una nota mínima de siete en la asignatura de catalán. Mientras que al acabar la ESO, el alumnado pueda acreditar el nivel B2 con una prueba externa estandarizada. También aprovechan para reclamar una reforma curricular que garantice un aprendizaje de la lengua "lo suficientemente exigente".