El cronómetro avanza en dos líneas paralelas en el accidente de tren de Adamuz, en Córdoba. Para rescatar posibles víctimas con vida de entre la bola de hierro en la que se han convertido las dos unidades que se han llevado la peor parte de este accidente, la primera y más importante. Ahora, según los últimos informes oficiales, hay que lamentar 39 personas muertas, que todavía se está trabajando para poder identificar, con efectivos de la Guardia Civil especialistas en la identificación de cadáveres y la colaboración de otras unidades de emergencia, como la UME, del ejército español, que también ha desplegado en Adamuz efectivos especialistas en grandes catástrofes.

Saber qué ha pasado en Adamuz

Pero también es necesario que avance, en paralelo, e igual de importante, la investigación para aclarar los hechos. El accidente con el choque de dos trenes, el primero en la red de alta velocidad española y el segundo más grave del siglo en el Estado, se ha registrado en una zona de tramo recto, en una vía que acababa de renovarse y con trenes relativamente nuevos y que acababan de pasar una revisión hacía pocos días, lo que hace el suceso "extraño", en palabras textuales del ministro de Transportes español, Óscar Puente. La investigación del accidente, para encajar estas piezas que no cuadran, será clave. Para hacer justicia, primero, y también para responder a las preguntas que ya se hace todo el mundo. ¿Qué ha pasado? Y, sobre todo, ¿qué ha fallado? ¿Se podría haber evitado? La oposición ya ha pedido a Puente y al gobierno español que sea ágil al dar explicaciones para poder saber qué ha pasado en este fatal accidente de trenes en la línea que va desde el sur de la península hacia Madrid y que, por ahora, el recuento de muertos ya se eleva hasta la espeluznante cifra de 39 personas fallecidas.

La investigación correrá a cargo de la Guardia Civil, que se hará bajo tutela judicial, y contará también con una investigación a fondo por parte de una comisión gubernamental del Ministerio de Transportes, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que asumirá la parte más técnica, pero paralela a la investigación policial. La parte judicial, la que tendrá más importancia, servirá para dirimir posibles responsabilidades en el accidente y aclarar, sobre todo, qué ha fallado. Desde Renfe, su presidente, Álvaro Fernández de Heredia, asegura que se puede "descartar" el error humano en el fatal accidente de este domingo, pero las diligencias serán claves, también, para saber el estado de las vías y el estado de los trenes, uno de Iryo y un Alvia, de Renfe, los dos implicados en el accidente. También se descarta, según las primeras informaciones del presidente de Renfe, un exceso de velocidad. El tramo del siniestro es de 250 km/h y los dos trenes iban por debajo. Las primeras hipótesis apuntan a un error del tren o de las vías y descartan, a la vez, presencia de algún tipo de obstáculo en la vía, ya que los trenes llevan un detector que lo habría hecho frenar.

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Agentes de la Guardia Civil en la zona del accidente, en Adamuz / Cedida

El atestado de la Guardia Civil, junto con las inspecciones oculares y los análisis que se hagan del lugar del accidente, servirán al juzgado de guardia de Montoro, donde pertenece Adamuz por partido judicial, para iniciar el periplo judicial. Se espera también que la policía pueda interrogar al conductor del tren que descarriló en un primer momento, para conocer más detalles de los hechos. No será posible saber la versión del conductor del Alvia, el tren que chocó contra el tren descarrilado, ya que es una de las casi cuarenta víctimas mortales que ha dejado, hasta ahora, el accidente de Córdoba.

Una investigación paralela de la CIAF

La CIAF, al mismo tiempo, también investigará el accidente, pero a nadie se le escapa que es parte, como organismo dependiente del Ministerio, y, por lo tanto, sus conclusiones habrá que analizarlas, a pesar de ser independientes, con reservas. Esta comisión se creó en el año 2007 y sirve para investigar los hechos graves o muy graves y también aquellos que se repiten en el tiempo en la red ferroviaria del Estado y, a parte de conclusiones, también ordena mejoras en las vías o en la infraestructura para evitar nuevos accidentes. Esta comisión se creó para dar cumplimiento a las normativas en seguridad ferroviaria que marca la Comisión Europea. No se encargan de las investigaciones judiciales, que recaen, como hemos dicho, en la policía judicial, que por la zona donde se ha producido este accidente asumirá la Guardia Civil.

 

Más de 220 efectivos de la Guardia Civil trabajan sobre el terreno en la zona del accidente ferroviario de Adamuz, con agentes de Seguridad Ciudadana, Tráfico y los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), además de helicóptero y drones para dar apoyo a las tareas de emergencia. Ya se ha desplazado el Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística, que, con especialistas en huellas dactilares y ADN —algunos de los cuales ya intervinieron en la DANA—, se encargará de agilizar la identificación de las víctimas mortales y el análisis de la escena del siniestro para esta investigación que ya ha comenzado y que se espera larga; desde Renfe han asegurado que no habrá una respuesta concluyente hasta dentro de unos días. El ministro español de Transportes, Óscar Puente, ya ha llegado al lugar de los hechos para recibir novedades de los responsables de la red ferroviaria en esta zona del Estado.