Esta mañana, a las once y media, la Prefectura de los Mossos ha convocado, en la sede central, en Egara, una reunión con la plana mayor del cuerpo, con mandos de todo el país y de los servicios centrales, hasta jefes de área, para explicar los relevos que se han hecho los últimos días al frente de la dirección política y policial del cuerpo y espolear a los jefes en esta nueva etapa. El pasado 9 de septiembre se supo que la comisaria Sílvia Catà sería nombrada la nueva jefa del cuerpo por la jubilación de Miquel Esquius, que hasta entonces había sido el jefe operativo de los Mossos desde hacía dos años. Aquel mismo día también se supo que Josep Lluís Trapero, que también hacía dos años que había asumido la Dirección General de la Policía, "dimitía" y que la consellera Parlon había propuesto, como nuevo jefe político de los Mossos, al comisario Ferran López. El director general ha anunciado los cambios para recolocar a Trapero, con la nueva jefa de la Comisaría General de Relaciones Institucionales, la comisaria Rosa Bosch, y la nueva jefa de gabinete de la dirección general, la intendenta Àngels Bosch. Se esperan más cambios, en la parte operativa, en dos fases, entre ahora y Navidad.
El adiós de Miquel Esquius
Todavía con los relevos calientes, digiriéndose por algunos de los sectores internos de los Mossos d'Esquadra, tanto Catà como López ya han tenido apariciones en los medios de comunicación y en el Parlament de Catalunya y este miércoles han hecho la primera gran reunión de mandos en la sede nacional del cuerpo. No es habitual reunir a todo este gran grupo de mandos, pero la Prefectura que lidera Catà ha pensado que era una buena manera de iniciar su mandato. La reunión ha dejado, según han explicado algunos de los asistentes a ElNacional.cat, pocos titulares.
El comisario Esquius se ha dirigido a quienes hasta hace pocos días eran sus subordinados para volverse a despedir y la comisaria jefa y el director general López se han dirigido a los mandos —la mayoría de comisarios e intendentes y los inspectores jefes de área— con discursos volcados en el compromiso y han hecho un repaso rápido a los proyectos que, con esta nueva etapa post-Trapero, quieren comandar.
Los primeros cambios de la era López-Catà
El regreso del major Trapero al cuerpo, después de la aventura política, ha obligado a reformular algunos de los cargos. Trapero, tal como detalló la consejera Parlon, pidió volver a ser el jefe de la Comisaría General de Inspección y Evaluación (CGIA), que hasta ahora ocupaba la comisaria Rosa Bosch, desde que fue apartada por el mismo Trapero cuando asumió el cargo. La comisaria Bosch será la nueva jefa de la Comisaría General de Relaciones Institucionales, Prevención y Mediación (CGRIP). Quien ha sido el jefe hasta ahora, el intendente Antoni Verger, será, de momento, el subjefe. Y la subjefa de la CGRIP, la intendenta Àngels Bosch, hermana de la comisaria Bosch, ha sido nombrada la nueva jefa de gabinete del director general, una figura que en los últimos años ha ido ganando poder en el seno de la Dirección General. La CGIA, la CGRIP y la Comisaría General de Investigación Interna y Asuntos Disciplinarios, de donde cuelga Asuntos Internos, dependen directamente del director López y no de la Jefatura.
Los cambios que sí deberá anunciar muy pronto la comisaria jefa Catà serán los nuevos destinos en regiones para sustituir los cargos vacantes que han dejado los nombramientos de ella y de López en la dirección operativa y política del cuerpo. Habrá que encontrar relevo para el enlace de los Mossos con Madrid, tarea que hacía el ahora director, que todo apunta que asumirá Daniel Pérez, ahora jefe de la Región Policial del Alt Pirineu i Aran y que mantiene muy buena relación con López y Parlon. Habrá que también llenar el vacío de Catà en la región de Girona.
En busca de un 'segundo' para Catà
Además de estos cambios concretos y necesarios para las vacantes actuales, la Jefatura también prepara cambios, como los relevos de los jefes de región en Central, donde ahora está destinado el comisario Carles Anfruns; en Lleida, donde ahora está el comisario Josep Codina; en la región del Camp de Tarragona, con el intendente Vicenç Lleonart, y en la región Metropolitana Nord, con el intendente Antoni Sánchez, para diversos cargos o cambios de sillas entre regiones. Habrá que ver qué papel reserva Catà para la comisaria Alícia Moriana, ahora subjefa ejecutiva del cuerpo, la número dos de la Jefatura, que podría ser enviada a Girona o a la región Central, y para el comisario Josep Maria Estela, también vinculado ahora a la Jefatura, que puede volver a la región de Ponent, su casa. También habrá que nombrar un 'segundo' si, como todo parece indicar, Moriana es relevada.
Por ahora, ni López ni Catà han dicho nada, públicamente, sobre quién asumirá este papel, también relevante en la arquitectura de la nueva Jefatura post-Esquius y capital para entender cómo la comisaria jefa quiere organizar su mandato al frente del cuerpo. Habrá que ver si hace cambios rápidos para llenar estos espacios y las necesidades estrictas y para cuándo plantea los cambios más profundos, en segunda fase, que algunas fuentes sitúan antes de Navidad, cuando se hayan resuelto las nuevas convocatorias de intendentes y comisarios. De esta última se espera que la Dirección General la convoque pronto, y aunque hasta ahora se había hablado de la posibilidad de la creación de seis nuevas plazas de este rango, algunas fuentes aseguran que se podría elevar hasta diez. Sea como sea, sin embargo, una parte de estos nuevos comisarios serán mujeres, como mínimo, un 40%.
