Los riesgos de una central nuclear en cuanto a la seguridad son muchos, por eso se hacen simulacros que permitan al personal dar una respuesta eficiente en caso de producirse una situación compleja. Este jueves la central nuclear Vandellòs II, en Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant, ha realizado el simulacro anual del Plan de Emergencia Interior. Este simulacro permite a la central engrasar los mecanismos para protegerse ante posibles agresiones hostiles de procedencia externa. Una agresión de este estilo implicaría tener que activar la dirección de la emergencia, dotaciones de Bombers y la Unidad de Respuesta de la Guardia Civil

Los expertos tienen identificados al menos siete tipos diferentes de agresiones hostiles de procedencia externa que podrían afectar a centrales nucleares como la de Vandellòs. Un ataque se podría producir con un avión suicida: esto implicaría secuestrar un avión comercial y estrellarlo contra el edificio de contención del reactor, según explica en un artículo el teniente ingeniero de armamento y máster en Seguridad y Defensa Cristian Martín Corrales, presentado en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) español. Esto podría acabar provocando que el material radiactivo acabara en la atmósfera. Otro caso que se podría dar es el de un vehículo-bomba, es decir, que se detonara un coche o furgoneta cargados con grandes cantidades de explosivos en las instalaciones. Las centrales se protegen de esta posibilidad mediante múltiples controles de acceso para vehículos.

Ataque acuático

Otro posible ataque podría ser acuático, que consiste en atacar sistemas de toma de agua de refrigeración exterior acercándose a través de un río, pantano o mar mediante embarcaciones, medios anfibios o submarinos. Este ataque podría provocar una emisión radiactiva y una gran alarma social. Las centrales también pueden ser objeto de ataques terrestres, tipo comando, incursiones físicas con el objetivo de hacer chantaje a través del secuestro del personal.

Los expertos también hablan de posibles ciberataques contra las centrales nucleares, a través de la infección de redes informáticas de la planta mediante virus. También se pueden colocar explosivos desde el aire usando un helicóptero camuflado, que podría transportar una inmensa carga explosiva de hasta 1.200 kilogramos de TNT. Finalmente, también se contempla el riesgo de un ataque al almacén de combustible agotado: una agresión dirigida a las piscinas o contenedores de almacenamiento en seco que acogen el combustible nuclear usado.

Así ha sido el simulacro

En el simulacro de este jueves, las brigadas de primera y segunda intervención del Servicio Contra Incendios de la central han ensayado el protocolo de actuación, así como el de la activación del Plan de Vigilancia Radiológica de Emergencia o las prácticas de salvamento, primeros auxilios y descontaminación. También se ha hecho un ejercicio de localización y evacuación de todo el personal sin misión específica en la emergencia.