"En verano la tendencia es que haya más homicidios", dicen fuentes policiales a El Nacional. No es un tema nuevo, pero es un tema que se repite cada año sobre todo en entornos familiares. Por qué?
Las causas externas al móvil de un homicidio son determinantes para explicar por qué se producen más en una época del año que en otra. Y en este caso la relación entre la estación meteorológica y la agresividad es evidente.
La temperatura aumenta el nivel de agresividades, según los expertos. En países como España, Italia y Grecia "hay un riesgo más alto de probabilidad de desarrollar altos índices de agresividad", afirma el psicólogo forense Bernat Noel Tifon. En los países nórdicos es más difícil que esto suceda, y por eso algunos Estados contemplan allí en sus leyes atenuantes teniendo en cuenta la temperatura ambiental.
"Los vientos secos y cálidos del desierto incrementan la producción de adrenalina", explica Sara Cervelló, criminóloga y vicepresidenta de la Sociedad Española de Criminología. En su opinión, en algunos casos esta reacción puede acabar provocando un "desequilibrio físico y emocional". Aún así, Noel Tifon apunta que "tiene que haber una cierta predisposición" en la personalidad del individuo para que la agresividad acabe en caso extremo en un homicidio. El psicólogo forense habla de "personalidad paranoide". "Cuando afecta el calor y hay más ansiedad y estrés, hay el riesgo de conductas heteroagresivas", concluye.
El otro hecho a tener en cuenta en estas situaciones son los entornos. Durante el verano se está más horas en familia y esto provoca también un incremento de la violencia intrafamiliar en algunos casos. Fuentes policiales apuntan que a consecuencia de la crisis económica ha aparecido cada vez más una tendencia repartirse estos incidentes a lo largo del año. El paro hace que más personas estén en contacto con sus entornos más horas y que haya un mayor ambiente de conflictividad.
Tramuntana y xaloc
En Catalunya soplan varios vientos ionizados, como la tramuntana y el xaloc, este último procedente del desierto del Sáhara y que llega a la península en algunas ocasiones. Según la criminóloga Sara Cervelló, "una larga exposición a estos vientos ionizados puede provocar desde dolores de cabeza, insomnios, hasta un aumento de la agresividad". Y esta agresividad puede derivar en algunos individuos en agresiones, violaciones, homicidios... y también hacia adentro, con el caso de suicidios, afectando por lo tanto la salud mental de las personas. Hay estudios que relacionan el aumento del número de suicidios coincidiendo con este tipo de fenómenos meteorológicos.
El efecto Foehn
El efecto Foehn es un fenómeno meteorológico de los Alpes. Es un viento muy característico que sube y que cuando baja es muy caliente. Llega a alcanzar los 150 kilómetros por hora. El viento caliente puede ser beneficioso pero si se está mucho tiempo bajo su efecto puede provocar también insomnio, agotamiento e incluso agresividades.
En Suecia está regulado por ley y es uno de los atenuantes en casos de homicidio. Pero no sólo en Escandinavia. El efecto Foehn es una de las razones "externas que en Suiza se tienen en cuenta a nivel legal", explica Cervelló.
Varios estudios
Autores como Adolfe Quételet, André-Michel Guerry y Émile Durkheim realizaron estudios sobre la delincuencia y la criminalidad y el impacto que pueden tener el clima y los acondicionamientos meteorológicos. Quetelet observó que el calor del verano provocaba más irritabilidad y agresividad en las personas, entre otros fenómenos, cosa que le permitió postular sus leyes térmicas de la delincuencia. Afirmaba que los delitos contra las personas eran más habituales en verano.
Existen estudios que demuestran que cuando se producen ciertos efectos meteorológicos, como la aparición de vientos secos y cálidos que se dan en algunas regiones, estos producen un desequilibrio en los iones del cuerpo, cosa que acaba suponiendo un desequilibrio emocional y físico. A su vez, hay que tener en cuenta que hay personas con más meteosensibilidad, de forma que la afectación de este tipo de fenómenos meteorológicos varía en cada caso.
Un estudio de la Universidad de Groningen (Van de Vliert et. al. 1999) apunta que la relación entre temperatura y agresividad no es lineal, sino curvilínea, y concluye la existencia de una mayor agresividad interpersonal en países moderadamente cálidos. Aún así, a falta de estudios empíricos más profundos sobre el efecto de la meteorología en ciertas conductas agresivas, hay que aclarar que la criminalidad es el resultado de varios factores, tanto endógenos (internos de cada persona) cómo exógenos (factores externos).