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Maricarmen Abascal ha muerto este miércoles a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde continuaba ingresada desde que el 23 de septiembre fue desahuciada del piso del distrito de Retiro donde había vivido durante más de siete décadas. Su familia, su abogada y el Sindicato de Inquilinas han comunicado la muerte menos de dos semanas después de un desalojo que desencadenó una ola de movilizaciones por la vivienda en todo el Estado. No se ha hecho pública una causa concreta de la muerte. 

La mujer había conseguido, después del desahucio, un acuerdo que le permitía volver a la misma vivienda con un nuevo contrato de alquiler de ocho años y una renta que no podía superar el 30% de sus ingresos netos. Maricarmen aceptó las condiciones el 29 de septiembre y tenía que volver al número 46 de la calle Alcalde Sáinz de Baranda cuando recibiera el alta médica. Esta alta, sin embargo, no llegó: el 1 de octubre el Ayuntamiento de Madrid ya explicaba que su entorno no preveía que pudiera salir del hospital a corto plazo.

Una batalla por un contrato de alquiler de 1956

El origen del conflicto se remontaba a un contrato de renta antigua firmado por el padre de Maricarmen en 1956. Después de su muerte, en 1960, el alquiler pasó a su madre y, cuando esta murió en 2005, Maricarmen se subrogó. La disputa judicial se centró en la duración de esta segunda subrogación: la legislación limita la continuidad del contrato después de dos años, excepto en determinados supuestos, entre los cuales una discapacidad igual o superior al 65%. Maricarmen tenía reconocido un 50%. Una primera resolución le dio la razón, pero la Audiencia Provincial avaló posteriormente la tesis de la propiedad y el caso acabó con el desahucio después de varios intentos de lanzamiento.

El piso pasó a manos de Urbagestión en 2018, después de que Renta Corporación adquiriera el edificio y comunicara a Maricarmen que la vivienda se vendería por 247.000 euros, lo que le permitía ejercer el derecho de tanteo. La abogada de Maricarmen y el Sindicato de Inquilinas sostuvieron que se habían planteado alternativas para evitar el desalojo, mientras que Urbagestión negó algunas de las acusaciones y defendió públicamente que el contrato anterior ya no estaba vigente. El Ministerio de Vivienda y la compañía también discreparon sobre los contactos y las ofertas formuladas antes del desahucio. Finalmente, cinco días después del lanzamiento, una reunión de más de cuatro horas con mediación de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo de Madrid desembocó en el nuevo contrato que debía permitir el regreso de Maricarmen.

Un desahucio que llevó la protesta a las calles

El desalojo del 23 de septiembre acabó con Maricarmen saliendo de casa en una camilla, atendida por los sanitarios del Samur y trasladada en ambulancia al Gregorio Marañón mientras cientos de personas se concentraban en la calle. El caso actuó como catalizador de un movimiento que, días después, instaló una gran acampada en la Puerta del Sol, con más de 1.200 tiendas contabilizadas el 1 de octubre. El 3 de octubre, una manifestación por la vivienda reunió en Madrid a 70.000 personas según la Delegación del Govern y 500.000 según los organizadores.

El gobierno español aprobó dos decretos en materia de vivienda el 29 de septiembre y la misma ministra Isabel Rodríguez vinculó las nuevas medidas a las repercusiones del caso de Maricarmen. Después de que los textos no superaran la votación parlamentaria, Pedro Sánchez convocó elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre y justificó la decisión, entre otros argumentos, por el rechazo del Parlament a las medidas de vivienda. Paralelamente, CCOO, UGT y las organizaciones de inquilinos han situado el 11 de noviembre como fecha de la huelga general por la vivienda.

"Luchad, seguid luchando por lo vuestro"

María del Carmen Abascal, conocida públicamente como Maricarmen, había estudiado taquimecanografía y secretariado y trabajó durante 34 años como secretaria del consejo de administración de una empresa farmacéutica antes de jubilarse en 1998. El piso de Retiro había sido su casa prácticamente toda la vida. En el comunicado con el que han anunciado su muerte, la familia, la abogada y el Sindicato de Inquilinas aseguran que continuarán defendiendo el derecho a la vivienda y recuerdan el mensaje que Maricarmen les repetía durante su lucha: "Luchad, seguid luchando por lo vuestro".