En marcha la convocatoria extraordinaria de un macroexamen práctico de conducir que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha impulsado en Lleida en el marco de su plan de choque estatal para reducir las listas de espera de los aspirantes para evaluarse. Además de celebrarse en sábado, esta convocatoria de exámenes prácticos destaca tanto por el volumen de los aspirantes, un total de 315, como por la participación de hasta 16 examinadores durante la jornada. El subdelegado del Gobierno en Lleida, José Crespín, ha explicado que el dispositivo del macroexamen ha doblado el número de examinadores habituales para poder hacer, en un día, un 24% más de pruebas de lo que es habitual hacer en una semana entera. Según datos del mes de marzo de la Federación de Autoescuelas de Catalunya (FAC), hay unas 5.000 personas pendientes de hacer el examen práctico de conducir en la demarcación de Lleida, donde el tiempo de espera para subir al coche del examen se sitúa entre los 3 y 4 meses.

Los alumnos que participan en esta convocatoria provienen de autoescuelas de toda la demarcación leridana, hecho que ha provocado las quejas de la Asociación de Autoescuelas de Lleida, que el viernes indicaron que la convocatoria solo en la capital del Segre obliga a los alumnos “a desplazarse de 150 a 200 kilómetros cuando ya tienen su zona para examinarse”. Sin embargo, el subdelegado ha querido destacar que este viernes “se examinarán a lo largo del día 315 alumnos. Una cifra importante, sin duda”, pero ha asegurado que “si las autoescuelas hubieran facilitado una lista con 1.000 alumnos, hoy se estarían examinando en Lleida 1.000 alumnos porque la DGT habría organizado un dispositivo suficiente para absorber esta demanda”. El subdelegado ha subrayado, sin embargo, que la DGT en la demarcación también ha reforzado el resto de centros examinadores en la Pobla de Segur y la Seu d'Urgell, y en esta última también se han convocado dos jornadas intensivas el mes de mayo para hacer 170 pruebas entre las dos. 

80.000 catalanes en lista de espera

Estas macroconvocatorias, tanto de exámenes prácticos como de exámenes teóricos, son una de las medidas de la DGT dentro de su plan de choque para atajar las larguísimas listas de espera que se acumulan en los diferentes centros de examen. En Catalunya, las listas de espera para poder acceder a la prueba práctica del examen de conducir pueden llegar a los seis meses, con unas 80.000 personas que todavía esperan su cita en todo el país. La gran mayoría, unos 60.000 aspirantes, se concentran en las comarcas barcelonesas, donde los alumnos tienen que esperar meses para empezar su formación práctica y todavía más para subir a la prueba con el examinador.

La situación de falta de examinadores se remonta al año 2013, cuando se redujo el número, así como las ratios de alumnos para cada prueba. Actualmente, en la demarcación de Barcelona solo hay una sesentena de examinadores, pero hay un número de estos que habitualmente no están disponibles, bien por estar de baja, bien por permisos concedidos. Además, el elevado coste de vida en el país, entre otras razones, empuja a muchos examinadores a pedir traslados a otros puntos del Estado español, lo cual provoca inestabilidad en la plantilla de examinadores disponibles.

Al colapso, sin embargo, también contribuyen otros factores. Mientras que la plantilla de examinadores se ha reducido, la demanda para hacer las pruebas no ha dejado de aumentar, lo que ha provocado una saturación de las listas de espera. La creciente demanda se debe tanto al aumento de la población en Catalunya como a la mayor exigencia de las pruebas prácticas, que aumenta el número de aspirantes que suspenden y tienen que repetir el examen. En Lleida, el porcentaje de aprobados entre los aspirantes es del 56%, pero en otros centros es más bajo, lo cual implica que estas personas quedan en la lista para repetir el examen una vez ya lo han hecho. Para intentar paliar la crisis, la DGT busca doblar la plantilla de examinadores para mantener una mayor capacidad de evaluación, y convoca pruebas como las de este sábado en Lleida para recortar al máximo la lista de espera con una sola convocatoria. 

Piden soluciones a largo plazo

Aun así, desde la Asociación de Autoescuelas de Lleida, dicen que la lista de espera no se puede solucionar “de un día para otro” y que la convocatoria con tan poca antelación ha hecho que las autoescuelas no hayan podido preparar tantos alumnos como habrían podido participar en el examen si hubieran tenido más tiempo. Para poner una solución definitiva al atasco que hay para subir al examen, reclaman que la plantilla de examinadores se mantenga “estable” a pesar de las bajas que se vayan produciendo entre el personal para poder mantener un ritmo de exámenes que permita acabar con la lista de espera.