El Institut Vila de Gràcia, en el barrio de Gràcia de Barcelona, fue informado el pasado diciembre, justo antes de las vacaciones de Navidad, de que tendría que cerrar su bachillerato de Artes EscénicasLos que están cursando este año primero podrán acabar, pero para el próximo curso ya no se ofrecerán estos estudios para los estudiantes que ahora están en 4.º de ESO. El Consorci d’Educació de Barcelona ha tomado la decisión de cerrar la línea en este centro y también en el instituto Pedralbes, al constatar que el cuórum de alumnos es escaso y hay más oferta que demanda. Ambos institutos públicos presentan una quincena de alumnos por clase cursando el bachillerato escénico. La idea ahora es concentrar el alumnado en grupos más grandes en otros centros especializados de la ciudad, como el Poeta Maragall. Alumnos y familias del Vila de Gràcia no lo ven de la misma manera y luchan para que el barrio no pierda la red cultural que ha tejido hasta ahora.

Los estudiantes afectados sostienen que desaparecerá la formación artística en Gràcia y que esta quedará de facto "privatizada", porque la única alternativa que quedará en el barrio para cursar el bachillerato escénico será en los Jesuitas. "Es una auténtica vergüenza que cargos del Govern hablen de potenciar la cultura y la otra cara de la moneda sea que cierren los lugares que lo hacen", lamenta en declaraciones a El Nacional un estudiante de segundo de bachillerato escénico en el Vila de Gràcia. Este añade que la alternativa que les queda es "buscar otras oportunidades y más luchas para entrar en bachilleratos públicos" o pagar para poder formarse en interpretación en centros privados, una opción que no todas las familias se pueden permitir.

Los alumnos piden a las autoridades educativas un compromiso con la enseñanza pública y con la comunidad artística. Para mostrar su rechazo a la decisión del Consorci, han protagonizado protestas en el marco de las huelgas del profesorado de este marzo y cerraron simbólicamente durante unas horas las puertas del instituto con una cadena. También han ido junto con representantes de la Asociación de Familias al Parlament de Catalunya para abordar la cuestión con los diversos grupos políticos. Y han expresado su rechazo al cierre a la primera teniente de alcaldía de Barcelona, Laia Bonet. Sin embargo, la tónica general de las respuestas recibidas, explican, es la de una expresión de solidaridad, pero de incapacidad de hacer nada.

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Protesta en el instituto Vila de Gràcia contra el cierre del bachillerato escénico

Desde las familias admiten que el cierre cae "como un jarro de agua fría". La portavoz del Afa del Vila de Gràcia, Mireia Valls, explica a este diario que el proyecto de Artes Escénicas del instituto se trabajaba desde hacía ocho años y estaba consolidado. También destaca que el modelo funcionaba bien, con el trabajo de docentes que además de profesores son profesionales de las artes escénicas, y con una ratio reducida a una quincena de alumnos que permitía una atención dedicada y cualitativa. El centro no tiene instalaciones escénicas propias, de modo que los alumnos aprenden y actúan en los diversos teatros y centros cívicos de Gràcia, por lo cual Valls lamenta que el cierre supone la pérdida de esta singular red con el tejido cultural del barrio.

"Hacer una obra de teatro es mejor con quince que con treinta"

Estas enseñanzas, como proyecto del centro, se ofrecen también a los alumnos de ESO y de otros bachilleratos en optativas que les dan herramientas útiles para cualquier ámbito de la vida: como la expresión corporal y oral o la pérdida de la timidez. "Perder este proyecto y el tejido comunitario es una mirada muy desde los números, economicista, con poca visión local y territorial. Es recortar sin saber qué está pasando en este centro. Me parece de una frialdad espectacular", critica la portavoz de la Afa, que explica que han propuesto sin éxito al Consorci la alternativa de recortar alumnos en los grupos grandes de otros centros, aprovechando para bajar ratios.

Fuentes del Vila de Gràcia coinciden en que trabajar con clases de quince alumnos era "una ventaja", dado que la idiosincrasia de la materia se adapta bien a los grupos pequeños. "Hacer una obra de teatro es mejor con quince que con treinta, que hace difícil que todo el mundo tenga su voz", explica una persona conocedora del bachillerato escénico. Las mismas fuentes también lamentan que el cierre afecta el proyecto global del centro, que había apostado por esta enseñanza con muchos materiales e inversiones durante años. Sin embargo, admiten que, al fin y al cabo, es "más rentable" para Educació tener pocos grupos grandes que más grupos pequeños, a la hora de repartir los docentes y las horas. Dos de los profesores especialistas en artes escénicas tendrán que dejar el centro —si bien fuentes conocedoras apuntan que son funcionarios y serán reubicados—.

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Protesta en el instituto Vila de Gràcia contra el cierre del bachillerato escénico

Tanto las familias como personal del Instituto Vila de Gràcia coinciden en lamentar que no se les ha ofrecido alternativa y que han tenido muy poco margen de maniobra ante una decisión "unilateral". Este abril ya han comenzado las preinscripciones de bachillerato para el próximo curso y revertir el cierre para el próximo año es "casi imposible". Sin embargo, la Afa mantiene la voluntad de seguir luchando para recuperar las Artes Escénicas para el curso siguiente, el 2027-2028. Por otro lado, desde el entorno del Vila de Gràcia también lamentan presiones del Consorci para evitar más revuelo sobre la cuestión después de las protestas y las reuniones con responsables políticos.

El Consorci apunta que era necesario racionalizar los recursos ante la sobreoferta: "Es un dispendio público, no tenía sentido"

En cuanto al Consorci d'Educació de Barcelona —el órgano de gestión educativa en la ciudad que reúne a la Generalitat y el Ayuntamiento—, apuntan que es necesario "racionalizar los recursos y reordenar la oferta para ajustarla a la demanda real". "Mantener una oferta excesivamente dispersa mientras hay plazas disponibles en la red pública, genera ineficiencias que el sistema no se puede permitir. Es necesario evitar duplicidades y garantizar que los recursos se destinen allí donde pueden tener más impacto", apuntan. Con el modelo actual, hay un exceso de 69 plazas que quedan sin cubrir. "Es un dispendio público. No tenía sentido", afirman desde el Consorci. Y señalan también que como el Vila de Gràcia no tiene las instalaciones adecuadas, era necesario alquilar espacios privados, con el consiguiente coste adicional.

La intención ahora es que los alumnos puedan agruparse en centros con más líneas y que "puedan tener un bachillerato escénico más potente, con más profesores, más optativas para elegir, y las instalaciones adecuadas", según expresan portavoces de la administración a El Nacional. En este sentido, señalan que esto se garantiza en un centro cercano como, por ejemplo, el Instituto Poeta Maragall. Sobre la cuestión, desde el Consorci explican también que el bachillerato no se planifica con una idea de proximidad, sino con una visión global de ciudad. Así, la idea es potenciar que haya centros grandes especializados con una oferta amplia y diversificada, que ofrezcan a los alumnos de todos los barrios "un entorno mucho más sugerente".

En cuanto a las acusaciones de privatización de los estudios de artes escénicas, la administración señala que los Jesuitas son un centro privado, no concertado, y que, por lo tanto, pueden abrir y cerrar las líneas que quieran con autonomía. "Si se cumplen una serie de criterios de profesores y espacios, la autorización [para abrir una línea] se da automáticamente", aclaran. También señalan que el Vila de Gràcia podrá seguir ofreciendo asignaturas de artes escénicas en la ESO y que el proyecto "seguirá siendo un elemento distintivo del centro".