Los presos del 100.2 se tienen que quedar en las prisiones. Así de claro lo ha dejado ahora el Ministerio del Interior después de la confusión generada por la orden que dio a los centros penitenciarios sobre la regulación del confinamiento de los reclusos que tienen diferentes permisos y que habitualmente pueden salir de la prisión.

Interior aclara que "los internos clasificados en 100.2 no tienen posibilidad de pernoctar en sus domicilios ni de acceder al control telemático, a menos que lo haya autorizado previamente el juez en su plan de tratamiento individualizado". En este caso, pues, ninguno de los presos políticos podrá salir para ir a trabajar y quedarse en casa después.

Un caso diferente es el de los presos en tercer grado, que podrian solicitar quedarse en casa bajo vigilancia telemática. En el caso de que no haya bastantes dispositivos telemáticos, hasta que no lleguen el seguimiento y control se podrá hacer vía telefónica.

En todo caso, el ministerio aclara que en cualquiera de los casos todo se decidirá desde los centros, entre las juntas de tratamiento y los jueces de vigilancia penitenciaría, el mecanismo habitual, de hecho.

En estos momentos, ninguno de los presos políticos está saliendo a trabajar o a hacer tareas de voluntariado. Además, Josep Rull y Dolors Bassa han dado positivo de coronavirus y están en enfermería aislados. También mantiene el aislamiento Jordi Sànchez.

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