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Ya están en Barcelona los vehículos que el papa León XIV usará durante los tres días que durará su visita a la capital catalana del 9 al 11 de junio. Para cubrir las necesidades de movilidad del pontífice durante estos días, en los cuales Robert Prevost tiene una agenda cargada con visitas a Montserrat, la prisión de Can Brians, la Sagrada Família, la parroquia de Sant Agustí de Barcelona y el Estadi Olímpic. Durante la visita del pontífice a Barcelona, así como en Madrid y las Canarias, se podrá ver al papa recorriendo las calles de las ciudades y saludando a la gente desde el clásico papamóvil, pero también desde vehículos más pequeños, tipo buguis, para favorecer la proximidad con los fieles y la ciudadanía. En total, León XIV usará cinco papamóviles diferentes en su visita, y dos de estos han aterrizado este domingo en el aeropuerto de Barcelona-El Prat entre un amplio dispositivo de seguridad. Hacia las doce y media del mediodía, los vehículos han salido de la terminal corporativa transportados por grúas y cubiertos completamente por lonas y escoltados por una comitiva de coches patrulla de la Policía Nacional y la Guardia Civil, así como por vehículos de paisano de la policía secreta.

El objetivo del comité organizador es que Robert Francis Prevost utilice el papamóvil el máximo tiempo posible en sus traslados por las ciudades porque "la gente quiere dar a León XIV una calurosa acogida", según ha explicado uno de los coordinadores del viaje del pontífice al Estado español, Yago de la Cierva. Para los actos previstos en espacios cerrados o de dimensiones más reducidas y permitir más proximidad con los asistentes, con todas las garantías de seguridad, se han adaptado para hacer de pequeños papamóviles abiertos dos vehículos eléctricos parecidos a los buggies que se utilizan en los campos de golf. En Madrid y en Tenerife se están acondicionando dos de estos gracias a benefactores privados, mientras que el vehículo que utilizará León XIV en Barcelona lo ha enviado la Santa Sede desde Roma.

Transportados en avión

Concretamente, un avión de la Fuerza Aérea española ha viajado desde Roma transportando los dos papamóviles y uno de los buggies y ha hecho una primera escala en Barcelona, donde ha descargado el buggy y uno de los papamóviles, que se trasladará a Tenerife una vez que el pontífice haya finalizado su visita a tierras catalanas. El avión ha continuado el viaje hasta Madrid, donde descargará el segundo papamóvil —un Mercedes 500— que, después de ser utilizado por la capital española durante los primeros días de la estancia de León XIV en el Estado, será enviado a Las Palmas de Gran Canaria para continuar con la agenda papal. Después también será enviado a Tenerife, desde donde los tres vehículos volverán hacia Roma.

Con el tiempo, los buggies se han incorporado entre los vehículos que usa el papa tanto en sus desplazamientos por Roma o la Ciudad del Vaticano como internacionales, con la particularidad de que pueden transportarse fácilmente en aviones sin necesidad de desmontaje, lo cual facilita la logística de las visitas papales. Estos recuperan, también, el espíritu del Fiat Campagnola que usaba Juan Pablo II, un coche donde el pontífice iba descubierto y podía mantener un contacto más estrecho con las congregaciones. En la plaza de San Pedro, este papel lo cumple un jeep abierto, blanco, equipado con parabrisas plegable y pasamanos, que ya fue utilizado por Benedicto XVI en 2007 y heredado después por Francisco, que renunció al blindaje por considerar que el cristal lo separaba de la gente.

Las últimas visitas de los papas a España

Juan Pablo II fue el pontífice que popularizó el uso del papamóvil en España, vehículo que se convirtió en un símbolo de sus visitas multitudinarias. Durante sus numerosos viajes a tierras españolas, desde su primera visita en 1982, el papa Wojtyła usó a menudo versiones más abiertas. Estos vehículos, sin cristales blindados o con una protección mínima, le permitían acercarse sin barreras a los fieles en las grandes concentraciones de Madrid, Santiago de Compostela o València. Esta filosofía de proximidad marcó el inicio de la era moderna de los desplazamientos papales, entendiendo el papamóvil como una herramienta de evangelización y contacto directo con el pueblo. Con todo, el atentado de 1981 introdujo cambios significativos en el diseño, haciendo que modelos posteriores utilizados en España, como los que usó Benedicto XVI durante sus visitas, incorporaran la cabina de cristal blindado. Esta configuración ofrecía la máxima seguridad al pontífice.

En sus viajes a España, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI usaron modelos Mercedes Benz ML430 de color blanco que contaban con un habitáculo trasero elevado con cristales antibalas en tonos verdosos y un sillón central que podía alzarse y girar para facilitar la visibilidad del pontífice. Con Benedicto XVI, el papamóvil se usó de forma muy protocolaria, con trayectos visibles entre aeropuerto, Nunciatura, catedrales y grandes concentraciones, con fuerte presencia policial y recorridos bien acotados, mientras que en el caso de Juan Pablo II, su uso se asocia con un papa muy de calle, de proximidad física con los fieles, muchas veces de pie. Habrá que esperar a ver cómo decide usar el papamóvil León XIV en España y qué imagen dejarán sus recorridos por nuestras calles después de la huella que ya marcaron sus antecesores.