La demanda por maltratos y agresiones a un interno mientras estaba interno en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona, interpuesta por Irídia, ha llegado a Estrasburgo. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha admitido a trámite esta denuncia, que también señala a las autoridades españolas por no haber investigado de forma efectiva los hechos. Así, según informa la entidad, ha comunicado al Ejecutivo español la demanda y esto supone que el TEDH examinará el caso y el Estado deberá dar explicaciones sobre los protocolos de prevención de los maltratos en los CIE, que continúan abiertos. Entre otros elementos que denuncia Irídia sobre la investigación efectiva ante la denuncia por torturas de un interno, que se remontan a 2020, está el hecho de que las cámaras de seguridad no se custodiaron adecuadamente y no se pudieron recuperar cuando el juez lo ordenó.
Hay que tener en cuenta que el interno fue expulsado del Estado antes de poder declarar. Después acabó volviendo a España y declaró, ratificándose en su denuncia. En un reconocimiento medicoforense quedó acreditado que tenía un eritema compatible con la agresión y también secuelas psicológicas. A pesar de la suma de estos elementos, el caso no llegó a juicio e Irídia dio un paso más y lo llevó al TEDH. Por eso, sacan pecho de la decisión de admitir a trámite la demanda porque "permitirá examinar las obligaciones del Estado de proteger a las personas privadas de libertad y de investigar de manera rigurosa, independiente y efectiva cualquier denuncia de tortura o maltratos". Desde la entidad denuncian que estos espacios de internamiento no tienen "mecanismos reales y efectivos de prevención de la tortura", como la que ha denunciado este interno. Según explican, se han detectado "múltiples obstáculos estructurales" para que los afectados no puedan "acceder a la justicia en igualdad de condiciones" y esperan que el TEDH "contribuya a reforzar la protección de los derechos fundamentales en los CIE".
El relato de los hechos en la denuncia
Según la demanda que ha llegado a Europa, el 12 de enero de 2020, antes de que estallara la pandemia de la covid, el interno estaba cenando en el comedor del centro. Entonces, se acercó a un policía nacional para pedirle la medicación que necesitaba para dormir y que tomaba cada noche, ya que tenía problemas de salud mental, adicción a psicofármacos y síndrome de abstinencia. Los agentes le pidieron el número de interno y después le denegaron la medicación sin ninguna otra explicación. A pesar de la insistencia del interno, el agente mantuvo la negativa. La investigación posterior confirmó que tenía recetados los medicamentos. Todo ello provocó un ataque de ansiedad al hombre y lanzó al suelo un yogur. El agente que le denegó la medicación lo atacó con un puñetazo en el cuello y lo arrastró por las escaleras. En el rellano, le aplastó el cuello y, después, le pincharon un ansiolítico. Aquella noche, el hombre intentó suicidarse.
