Un día antes de lo previsto, los dos acusados de herir a Ester Quintana ya han declarado y lo han hecho contra otros mossos. Tanto el escopetero como el subinspector han señalado los antidisturbios de la furgoneta Dragó 414 que mintieron al principio de la investigación. Los dos acusados no han querido responder a las preguntas de Laia Serra, la abogada de Ester Quintana. Sólo han respondido a la fiscal y su defensa. Y nadie les ha preguntado en ningún momento si dispararon o no una pelota de goma o si lo vieron.

El subinspector Eduard Casas ha hecho evidente que los mossos de la 414 no informaron debidamente de sus movimientos en el momento del disparo que hirió a Ester Quintana. Ha lanzado sombras de sospecha contra los antidisturbios que acabaron expedientados. Expedientes, que por cierto, motivan dos informes del mismo subinspector que hizo la investigación interna a pesar de ya estar imputado en el caso. El encargo lo hizo la dirección del cuerpo. Un elemento singular más de toda la investigación y el caso.

Casas no ha tenido ningún problema al insinuar en varios momentos de su declaración que los de la 414 han mentido en varias cosas y que, por lo tanto, pueden mentir en el momento de admitir si fueron ellos los que dispararon el tiro que hirió a Quintana: "Se me encarga hablar con ellos. Los reúno y todos me dicen que no recuerdan nada de allí. Yo sé, por los 15 años de experiencia en la BRIMO que en una intervención nadie se acuerda de todo, pero sí de alguna cosa. Pero cuando en una furgoneta nadie se acuerda de nada... Hombre...". Casas ha explicado que justo antes de abrirles el expediente fue muy contundente con los antidisturbios de la 414: “Yo no me creo que no recordara nadie nada", les dijo.

El escopetero dispara contra la 414

Sobre los lanzamientos de todo el día y la sombra de sospecha que se cierne cierne sobre la 414, que los acusados han acentuado hoy durante el juicio, está el papel del lanzador que ejecutó algunos de los disparos sin autorización, como ya han admitido los jefes de los antidisturbios durante el juicio. 

Mientras que el lanzador que estaba en la furgoneta del subinspector disparó dos proyectiles en todo el día, el de la 414 disparó ocho y "seis no recordaba dónde los había disparado", ha declarado el escopetero que ha añadido que "no tiene mucho sentido que la primera furgoneta dispare dos y la tercera ocho", porque cuando llega, ya hace una acción residual y es la primera que va a una acción más contundente en cualquier actuación. 

Sólo orden de salvas

Casas ha justificado la intervención manteniendo que había disturbios, "leves", ha dicho, pero disturbios como por ejemplo lanzamientos de piedras y botellas al morro de su furgoneta que le obligaron a hacer una dispersión con ruido. Ha asegurado que sólo ordenó disparar salvas. 

El escopetero ha dicho lo mismo. Pero no recuerda si tiró una o dos. A preguntas de la Fiscalía, Llorenç Benjumea ha explicado que recibió la orden desde dentro de la furgoneta y que cargó la escopeta fuera. No ha querido responder a la abogada de Quintana y ha contestado a la fiscal entre nervioso y altivo, en algunos momentos. Respuestas muy cortas, que poco han aclarado al caso. 

El recuento final

Cada escopetero lleva 21 salvas en el zurrón y 21 pelotas de goma. El recuento de aquella noche fue como el de siempre. Cada escopetero cuenta lo que ha tirado y lo notifica a su superior. El subinspector imputado tenía bajo su cargo la noche de los hechos a la unidad 4 compuesta por diez furgonetas. Tenía bajo su supervisión, por lo tanto, a diez escopeteros. Al mismo tiempo de hacer el recuento, le preguntó a cada uno de ellos cuántas salvas había tirado. Hizo lo mismo con los lanzadores de foam.

"¿El recuento dónde se hace y cómo se hace? Pregunto cabo por cabo cuál es el material que han utilizado. Sobre todo el foam, que es del único que tenemos autorización. Cada mando pregunta a su escopetero, me dice el total de su furgoneta y llamo a mi superior y le doy el total de la unidad 4 de aquel día", ha explicado el subinspector 

Los informes sobre el material que se había disparado se hacen a partir de lo que dice cada uno de los escopetero y lanzadores, pero nadie comprueba los zurrones. Los zurrones no tenían ningún cierre de seguridad ni la munición va marcada, tal como aseguró el conseller Felip Puig días después de los hechos para justificar que habían devuelto tantas pelotas como las que habían salido del complejo central de los Mossos.