Fiscales que se toman la mañana para seguir el juicio, mossos que gritan en medio del Palacio de Justicia, y los problemas técnicos habituales para un juicio nunca visto hasta ahora.

Antes de las 8:00 de la mañana ya había cola en la puerta lateral del Palacio de Justicia, en la calle Almogàvers. La prensa acreditada no podía entrar en el Tribunal Superior de Justicia hasta una hora antes del juicio, aunque hoy excepcionalmente a las 7:00 de la mañana ya había personal en el TSJC trabajando. Fuera, en el passeig Lluís Companys, ya hacía horas que algunos medios explicaban lo que sucedería, sobre todo las radios, que desde las seis conectaban con los periodistas especializados en política y tribunales. A las 8:00 en punto la prensa entraba y se repartía en las tres salas habilitadas. El mismo dispositivo que para el juicio de Leo Messi. Mientras fuera ,en la calle, la multitud esperaba a los acusados, dentro de ya se intuía el retraso que habría en el juicio, y no por culpa del tribunal, que a las 9:00 en punto se ha constituido y ha tomado posiciones en la sala. Un hecho excpecional, también.

En los pasos perdidos del Palacio de Justicia, bajo las pinturas "El paso del tiempo", se iban reuniendo periodistas y alcaldes que esperaban ver entrar a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau. Y de repente, apagón general de cobertura móvil y carrerillas.

El Palacio de Justicia no tiene wifi, pero hoy no funcionaba ni el 3G ni el 4G a causa de los inhibidores que los Mossos d'Esquadra han activado por seguridad. A medida de que se acercaba la comitiva al TSJC, más costaba enviar Whatsapps e informar.

Por primera vez en Catalunya se tenía que retransmitir un juicio por streaming, pero sin Internet ni cobertura móvil, imposible. Y las empresas proveedoras de la señal, pagada por la mayoría de medios, han tenido que aprovechar el retraso de los acusados para buscar alternativas. Venida directamente de Madrid, Cristina Onega, la jefa de comunicación del Consejo General del Poder Judicial, ha paseado por las salas de prensa comprobando que los móviles de los periodistas no funcionaban, hablando con los Mossos y pidiendo aportar una solución que no ha llegado. Algunos redactores han podido contactar directamente con los responsables de la policía catalana, que han derivado el problema al Departament de Justícia, que no tiene competencias sobre seguridad, pero que también ha acabado pidiendo una solución.

A las 9:00 de la mañana, si el juicio hubiera empezado, nadie hubiera podido informar. Aunque el viernes se probó y comprobó todo, e incluso, se ensayó el mudo (las imágenes que se graban de los acusados, las partes y el tribunal, antes de que empiece la vista). Sin embargo, hoy en el momento de empezar los inhibidores han tirado por el suelo toda la cobertura informativa y el trabajo del personal de prensa del TSJC. Y mientras tanto un mosso, nervioso, llamando y agrupando a periodistas como quien grita a un rebaño en medio de la pomposa, y siempre silenciosa, sala de pasos perdidos.

Y cuándo a las 10 menos cuarto ha empezado el juicio, nuevas carrerillas. La señal institucional no ha llegado a las dos salas que se han habilitado para la prensa y todos los redactores han tomado posiciones en la sala donde habitualmente los periodistas siguen los juicios y donde hoy se han instalado mayoritariamente las radios. Los redactores de radio con sus correspondientes técnicos y redactores de apoyo. Unos estaban aburridos mientras no les tocaba hacer nada, otros paseaban de una sala a otra matando el tiempo. De fondo la declaración de Artur Mas y la tertulia de Jordi Basté que los compañeros de RAC1 escuchaban por los auriculares a todo volumen.

Dentro de la sala, en primera fila, los fiscales anti 9-N: José Maria Romero de Tejada, fiscal jefe de Catalunya, y Anna Maria Magaldi, fiscal jefe de Barcelona. Uno es quien firmó la querella que ha originado el juicio. La otra, la fiscal que se desmarcó del resto de jueces catalanes que no veían fundamentos jurídicos a la denuncia que ordenó la Fiscalía General del Estado. Los dos supervisando la vista dónde no hemos podido ver qué estrategia seguirá la Fiscalía porque, más allá de las cuestiones previas, no les hemos oído la voz al negarse los acusados a responder a sus preguntas. En otros juicios el Ministerio Público hace todas las preguntas aunque no le respondan, pero hoy ni eso.

Mucha prisa para empezar y acabar la primera sesión del juicio, que ha durado poco más de dos horas. Mañana más.