Los cinco supuestos miembros de la banda Pink Panther detenidos ayer por la Policía Nacional cuando acababan de asaltar con un revólver una joyería del Passeig de Gràcia de Barcelona habían conseguido tomar un botín de más de 400.000 euros en sólo 48 segundos, según ha apuntado la Policía Nacional.

El atraco tuvo lugar hacia las 11.45 horas de ayer por la mañana y provocó algunas escenas de nerviosismo en las terrazas de los bares y restaurantes de los alrededores. La Policía Nacional estaba investigando el grupo, supuestos componentes de la organización internacional especializada en atracos en joyerías, en colaboración con las policías de Serbia y Alemania.

Algunos de los ladrones fueron detenidos después de una persecución a pie en la zona, el epicentro comercial de artículos de lujo en la capital catalana. En la persecución ha habido detonaciones intimidatorias en el aire, según algunos testigos.

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional hacía tiempo que estaba haciendo un seguimiento de los sospechosos, la mayoría originarios de la Europa del Este.

Arma de fuego

Los atracadores irrumpieron en la Joyería Gracia de Barcelona y apuntaron con un arma de fuego los responsables y dependientes del establecimiento. En el local, rompieron varias cristaleras para conseguir un botín de joyas, que posteriormente se han podido recuperar.

Al salir, los agentes de paisano de la Policía Nacional los esperaban y los pudieron detener y recuperar el botín, después de una pequeña persecución corriente por la zona. El asalto a plena luz del día en esta joyería y la posterior persecución a pie durante unos metros por el centro de Barcelona crearon escenas de tensión, hasta que se pudo reducir a los sospechosos.

Momento de pánico

El turista belga Gonnissen, que está pasando las vacaciones con su pareja en Platja d'Aro, se hacía cruces que después de haber pasado el susto el martes pasado por la flash-mob del grupo de alemanes en el centro de la localidad del Baix Empordà, este mañana del viernes, en medio del Passeig de Gràcia de Barcelona, se repitiera de nuevo la historia de un nuevo susto por lo que en un principio les ha parecido un atentado terrorista.

Gonnissen estaba tomando un café con su pareja en un bar en la acera del delante de la joyería del paseo de Gracia, al lado de la Casa Batlló, cuando han oído gritar a la gente mientras muchos de ellos corrían y otros se escondían tras de los coches o entraban precipitadamente en los portales de los edificios o de los establecimientos.

''Ha sido un momento de pánico donde no se sabía exactamente que pasaba y que nos ha hecho correr dentro del establecimiento para protegernos' después de pensar que se trataba de un atentado terrorista". ''Ha sido una locura'', explicó a la ACN este testigo.