El color ha desaparecido de la urbanización River Park del Pont de Vilomara. Es la zona de todas las 1.700 hectáreas que se ha llevado la peor parte de un incendio que ha quemado desde el domingo al mediodía sin control en el Bages (Barcelona). Todas las calles apestan a quemado y este martes al mediodía, cuando los vecinos iban volviendo a su casa para ver cómo habían quedado después del incendio, poco a poco, iba retornando el ruido que las últimas horas era un silencio estremecedor. ElNacional.cat ha podido acceder hasta la calle de Isard, uno de los puntos, dentro de esta urbanización de decenas de casas, que más ha sufrido por culpa de las llamas.

"Dudé si había sido buena idea quedarme"

Jaume nos explica cómo vivió, el domingo, la llegada del fuego a su casa y como la pudo defender. El relato pone los pelos de punta. Fue de los pocos que se hicieron fuertes en su casa y no abandonaron la urbanización. No esconde que cuando la lengua de fuego estaba en casa del vecino y se estaba avanzando dudó de que haberse quedado fuera buena idea. Se encerró en casa, los cristales aguantaron y el fuego pasó por encima de la vivienda muy rápido.

A su paso, sin embargo, no quedó nada. En el jardín de su casa un toldo que guardaba la piscina ha quedado hecho pizcas, también sofás y otro mobiliario y todos los árboles y vegetación que había en el exterior. Por suerte, por la casa, y sobre todo para Jaume, el fuego no entró en el interior y se ha podido salvar. No os perdáis el vídeo donde explica cómo lo vivió:

 

La primera columna de humo la vieron en torno a las dos de la tarde, pero poco se pensaban que las llamas llegarían al jardín de su casa. En pocas horas el cielo se fue volviendo rojo, recibieron el aviso de evacuación de parte de los Mossos y de los Bomberos, y las llamas cada vez eran más a tocar. Su pareja y su hija se marcharon, él se quiso quedar. Las imágenes que pudo grabar cuando estaba dentro de casa nos muestran la hora exacto que la lengua de fuego pasó por encima de su casa, a las tres y media. Después, quedó mucho humo y pequeños fuegos de los árboles o de los muebles.

Jaume salió de su casa tapado con una mascarilla y gafas de protección para ayudar si había algún vecino y también para apagar los fuegos que se iban generando, algunos en casas de los vecinos. Los minutos se hacían horas, hasta que se pudieron marchar y reencontrarse con su mujer, ya fuera de peligro. Hoy repasaban los daños, todavía sin agua ni luz, a la espera de ir recuperando una normalidad que tardará días en llegar. "Ahora me lo miraba, cerraba los ojos y deseaba que pasara un año", asegura a ElNacional.cat, emocionado.

Imagen de una de furgonetas quemadas, en la zona de River Park / GRS

Más de 40 casas quemadas

La calle de Isard es donde más ha hecho daño el fuego. En toda la urbanización se han quemado unas 40 casas y otras decenas han sufrido graves afectaciones en el exterior. Durante este martes técnicos de los Bomberos y arquitectos están repasando las casas por si puede entrar a limpiar e intentar arreglar los desperfectos que ha hecho el fuego. Otro vecino ha explicado también a ElNacional.cat cómo vio llegar el fuego y cómo, por suerte, aunque las llamas le han quemado la parte de abajo de casa, la parte de arriba ha quedado salvada.

Todas las calles de esta urbanización, en el término municipal del Pont de Vilomara, y donde los Bomberos intentaron parar las llamas hasta que fue imposible, tienen rastro del fuego. No quedan contenedores, los cables de la electricidad están por el suelo y el escenario parece el de una película de miedo, con vecinos que intentan recordar qué han perdido, coches completamente calcinados y algunos animales que no pudieron escapar, muertos del calor que llegó a coger la zona, en el paso de las llamas, que eran altas como los árboles. Durante los próximos días se tendrán que encontrar alternativas de vivienda a las personas con que la han perdido, aunque no podrán volver a casa durante meses.

Una de las casas donde el fuego llegó hasta las vallas del exterior / GRS