La crisis de la vivienda es el principal problema al que se enfrentan los catalanes, según los datos de encuestas como el barómetro del CEO. Y esta impacta, especialmente, en las generaciones más jóvenes, que tienen grandes dificultades para pagar unos alquileres desorbitados o la entrada de un piso y la hipoteca. Esta situación se ve reflejada en los datos del estudio Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z, que analiza y pone cifras a la problemática entre los jóvenes de 18 a 27 años, especialmente vulnerables, como demuestran los datos. Así, según el estudio de la ONG HOGAR SÍ, el 18,9% afirma haber tenido que dormir en la calle o en un espacio público abierto por dificultades económicas, duplicando la cifra media del conjunto de la población y subrayando las dificultades a las que se enfrenta esta generación.
Aparte del hecho de que 2 de cada 10 jóvenes hayan tenido que dormir en la calle, según el informe, el 35,4% se han tenido que alojar de forma temporal en casa de amigos o familiares por motivos económicos. También 2 de cada diez han buscado ayuda en espacios de alojamiento temporal como son los albergues y también la misma cifra ha dormido en espacios como trasteros o coches, ya que no tenían acceso a una vivienda para pasar la noche. Según estos datos, la generación Z está en contacto habitual con las personas sin hogar, porque un 73,8% asegura haber visto a una persona en esta situación en el último mes, el 46,7% afirma haberles ayudado de manera directa y 4 de 10 han hablado con alguien que se encuentra en esta situación.
Los datos en Catalunya
Que la crisis de la vivienda es uno de los grandes problemas de la ciudadanía lo demuestran también la gran cantidad de estudios que se hacen. Este mes de junio, el Consejo de la Juventud de España, FAD Juventud y Oxfam Intermón han publicado un informe que revela que el 42% de las personas de entre 25 y 34 años afectadas por la crisis de la vivienda perciben su salud mental como regular o mala. Detrás de este porcentaje, hay situaciones de sobreesfuerzo económico y dificultades para emanciparse que se asocian a niveles más bajos de bienestar emocional, según indican los autores de la investigación. Por ejemplo, según las cifras, la incidencia de mala salud mental se duplica entre las personas que destinan más del 50% de los ingresos a este gasto en comparación con las que destinan menos del 30%.
Los datos preocupantes que exponen estos estudios son a escala estatal, pero en Catalunya también se han ido elaborando diversos informes ante una problemática creciente. Según un informe de la USOC, solo el 16,8% de los jóvenes catalanes de entre 16 y 34 años vivían fuera de la casa familiar en Catalunya, un descenso de hasta 4 puntos en solo un año, entre 2023 y 2024. Ni durante la crisis de 2008 ni durante las fases más duras de la pandemia de la covid los datos de emancipación juvenil habían sido tan bajos.