El Hospital de Sant Pau ha completado con éxito el primer recambio totalmente transcatéter de la válvula mitral en Catalunya, un procedimiento mínimamente invasivo que abre nuevas opciones para pacientes con insuficiencia mitral grave que no pueden someterse a una cirugía convencional. La técnica, realizada por la Unidad de Hemodinámica del centro, consiste en la implantación de una prótesis que sustituye la válvula mitral a través de un catéter introducido por la ingle. Esta patología, causada por un defecto en el cierre de la válvula, afecta aproximadamente al 10% de las personas mayores de 75 años y es la forma más frecuente de cardiopatía valvular.
Este avance es especialmente relevante para pacientes de edad avanzada o con otras enfermedades asociadas, que a menudo no son candidatos ni a cirugía a corazón abierto ni a técnicas de reparación. En los casos más graves, solo la mitad de los pacientes sobreviven cinco años después del diagnóstico.
Una mejora “espectacular” de los síntomas
El director de la Unidad de Hemodinámica, Dabit Arzamendi, ha destacado que la nueva técnica “ofrece una alternativa a la cirugía abierta mediante la colocación de una válvula mitral artificial que regula el cierre de la dañada y restaura el flujo sanguíneo correcto, de manera que los pacientes pueden volver a hacer vida normal”. Por su parte, el adjunto de la unidad, Lluís Asmarats ha asegurado que el procedimiento comporta una mejora “espectacular” de los síntomas, que pueden ser “potencialmente mortales”. Según ha explicado, muchos pacientes “se ahogan y se cansan mucho por la falta de aire, presentan hinchazón en manos y pies y tienen palpitaciones”. Además, esta técnica contribuye a reducir los reingresos hospitalarios por descompensaciones.
A pesar de los buenos resultados, los especialistas insisten en que no es una solución universal. Marcel Santaló, también adjunto de la unidad, ha recordado que “no todos los pacientes son candidatos al reemplazo de la válvula mitral” y que “es necesario hacer un estudio previo multidisciplinar de cada caso”.
El procedimiento se lleva a cabo con el paciente anestesiado y sin necesidad de detener el corazón ni abrir el tórax. A través de la vena femoral, se introduce un catéter guiado por ecocardiografía que permite colocar con precisión milimétrica la nueva válvula. La intervención se divide en dos fases: primero se implanta un anillo de acoplamiento para estabilizar la zona, y después se coloca una válvula expansible que sustituye la dañada y restablece el flujo sanguíneo correcto.
Con este paso, Sant Pau se consolida como centro de referencia en procedimientos cardiovasculares de alta complejidad y en la aplicación de tecnologías innovadoras al servicio de los pacientes.