Imaginemos una réplica virtual de las principales autopistas y carreteras del área metropolitana de Barcelona que sabe, casi en tiempo real, cuántos vehículos circulan, dónde se están formando retenciones y qué puede pasar si hay un accidente, una avería, una obra o un episodio de lluvia intensa. Y que, además, permite probar diferentes respuestas antes de aplicarlas sobre el asfalto. Esta es, a grandes rasgos, la idea del gemelo digital de la red viaria que prepara el Govern. La Generalitat quiere crear una copia digital de 326 kilómetros de autopistas y carreteras del entorno metropolitano de Barcelona para anticipar incidencias y mejorar tanto la gestión del tráfico como la planificación de las infraestructuras. El proyecto, impulsado conjuntamente por los departamentos de Territori e Interior y por el Servei Català de Trànsit (SCT), ha sido presentado por las consejeras responsables de los dos departamentos, Sílvia Paneque y Núria Parlón, y tendrá una inversión de 7,1 millones de euros y un plazo de ejecución de 36 meses.
No se trata, sin embargo, simplemente de dibujar las carreteras en una pantalla. El gemelo digital será un modelo vivo que se irá actualizando con información en tiempo real procedente de contadores de vehículos, cámaras, sensores, teléfonos móviles, vehículos conectados y otras fuentes de datos. Todo este volumen de información se integrará con sistemas de simulación, tecnologías de big data e inteligencia artificial. El objetivo es que los responsables del tráfico no solo puedan ver qué está pasando, sino también anticipar qué pasará después.
¿Qué es exactamente un gemelo digital?
Un gemelo digital es una réplica virtual de un objeto o sistema real que recibe información constantemente de su equivalente físico. La tecnología ya se utiliza en campos como la industria, la energía, la aeronáutica o la gestión de edificios: una fábrica, un motor o una instalación pueden tener una copia virtual sobre la cual probar situaciones sin tener que experimentar directamente sobre la realidad. Aplicado a una autopista, o una red viaria, significa disponer de una especie de laboratorio virtual del tráfico. Si se produce un accidente en un punto determinado, por ejemplo, el sistema podrá analizar cómo evolucionará la cola durante los minutos siguientes y simular qué pasaría si se cierra un carril, se modifica la velocidad, se recomienda una ruta alternativa o se restringe temporalmente algún acceso.
También podrá reproducir situaciones que todavía no han pasado. ¿Qué sucedería si llueve intensamente a la hora punta? ¿Y si coinciden varias incidencias? ¿Qué afectación tendría una obra prevista en una determinada carretera? La posibilidad de simular escenarios es precisamente una de las grandes diferencias respecto a los sistemas actuales.
De reaccionar a los atascos a intentar anticiparlos
Este cambio de filosofía es lo que el Govern considera más relevante. La consellera de Interior, Núria Parlon, ha explicado este miércoles que la nueva herramienta permitirá tomar decisiones tanto de manera "reactiva" como "preventiva". Hasta ahora, buena parte de la gestión del tráfico consiste en detectar una incidencia y reaccionar a ella. Con el gemelo digital se pretende dar un paso más: calcular su evolución probable y actuar antes de que las consecuencias se extiendan por la red. La consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha definido el proyecto como un "punto de inflexión" y ha remarcado que "no es una herramienta más", sino un cambio en la manera de gestionar las carreteras. La principal novedad, según Paneque, es que por primera vez se integrarán en un único modelo sistemas de control que hasta ahora funcionaban de manera separada.
Por las carreteras que rodean Barcelona circulan cada día más de 800.000 vehículos, de los cuales unos 90.000 son camiones y otros vehículos pesados, aproximadamente un 11% del total. Una incidencia en una de las grandes arterias metropolitanas puede acabar provocando retenciones a varios kilómetros de distancia.
Un cerebro digital alimentado por miles de datos y la IA
La red viaria ya genera enormes cantidades de información, pero los datos no siempre están conectados entre ellos. Hay cámaras, aforadores que cuentan vehículos, sistemas de señalización, modelos de tráfico y otros dispositivos que tradicionalmente han trabajado con herramientas diferentes. El gemelo digital quiere actuar como una especie de cerebro central capaz de reunir esta información y cruzarla.
A los datos convencionales se añadirán los procedentes de las nuevas formas de movilidad conectada. Los vehículos modernos pueden transmitir información sobre su velocidad, trayectoria o estado de la circulación, mientras que los dispositivos móviles generan datos agregados que permiten entender los flujos de movilidad.
La inteligencia artificial deberá servir para detectar patrones, construir predicciones y ayudar a valorar las posibles respuestas. La decisión final seguirá siendo de los responsables de la gestión del tráfico, pero dispondrán de más información para saber qué consecuencias puede tener cada opción.
Carreteras que también empezarán a "hablar" con los coches
El gemelo digital forma parte de un proyecto más amplio con el que la Generalitat pretende preparar las carreteras catalanas para una movilidad cada vez más conectada y, en el futuro, también autónoma. El Govern aprobó en julio el Programa de carreteras conectadas e inteligentes, que prevé una inversión de 66,3 millones de euros hasta 2030. El objetivo es tener 190 kilómetros de carreteras conectadas en ejecución en 2027.
Entre las primeras actuaciones hay dos corredores inteligentes en la C-31 y la C-32 sur, entre Castelldefels y L'Hospitalet de Llobregat, que sumarán 19 kilómetros. En este tramo se instalarán 19 dispositivos RSU —unidades situadas al margen de la carretera capaces de comunicarse con vehículos conectados— y cuatro sensores de calidad del aire. Este tipo de infraestructura permite que, progresivamente, la carretera deje de ser solo asfalto y señales y se convierta también en una red capaz de intercambiar información con los vehículos.
El gemelo digital es la otra pieza de este mismo rompecabezas. Si funciona como prevé el Govern, la red viaria metropolitana dispondrá de una copia virtual permanentemente actualizada que permitirá observar qué está pasando, simular qué puede pasar y decidir qué conviene hacer antes de que una incidencia acabe convertida en un atasco de kilómetros.
