La Fundación Vila Casas se ha querellado contra su ex director general, quien se habría apropiado de unos 400.000 euros. Según ha avanzado La Vanguardia este martes y ha confirmado ElNacional.cat, el patronato ha acordado de manera unánime querellarse contra el ex director general Joan Torras por tres delitos: administración desleal, apropiación indebida y falsedad documental. "Ante la gravedad de los hechos investigados, la Fundación ha considerado necesario emprender acciones legales para proteger la entidad y el patrimonio, así como los valores y la voluntad del fundador", dice un comunicado. La querella ya ha sido admitida a trámite por un juez de Barcelona.
Desde la fundación sostienen que el querellado se habría apropiado de manera ilícita de unos 400.000 euros en apenas un año y medio, con gastos personales a través de tarjetas bancarias de la institución o, incluso, la simulación de la firma del mecenas en talones y documentos. La querella deriva de una investigación interna que la dirección del patronato decidió iniciar por las sospechas de un presunto uso fraudulento de los fondos legados por Antoni Vila Casas (1930-2023) a través de "gastos indebidos o no acreditados". La fiscalización se realizó sobre los gastos que Torras hizo entre enero de 2024 y junio de 2025, cuando fue despedido. Empezó a trabajar allí en noviembre de 2009, y fue nombrado director general en abril de 2013 —en 2014 se le hizo un contrato de alta dirección—.
La querella contra Torras
Según la ACN, que cita el escrito de la querella, el ex director general actuó "con el único propósito de obtener un beneficio personal y en claro perjuicio del patrimonio de las dos entidades" —la segunda entidad es Hotsun Condal, que gestiona el patrimonio inmobiliario que dejó atrás Vila Casas—. Se habla de abuso de confianza, oscurantismo contable, existencia de ánimo de lucro personal y de una gestión contraria a los intereses sociales, a pesar de que el querellado ya recibía unos emolumentos altos. La demanda incluye acusaciones de falsedad documental supuestamente cometidas por Torras, incluso en vida de Vila Casas. Se aportan los resultados de un informe pericial caligráfico, que habría detectado cómo el querellado imitó la firma del mecenas en contratos en los que se asignaba a sí mismo subidas salariales, aumentos del límite de las tarjetas de crédito o cheques bancarios.
Al exdirectivo se le atribuyen, además, gastos personales a cargo de varias tarjetas de crédito con titularidad de las dos entidades, muchos en fin de semana. Estos gastos "carecían de justificación y eran completamente ajenos a cualquier finalidad profesional o institucional", se dice en el escrito. Constan dietas y comidas en restaurantes de alto nivel, vuelos, estancias en hoteles, kilometraje, compras de artículos de consumo e incluso el abono de multas de tráfico. La suma de estos conceptos ronda los 45.000 euros. El patronato dice que ha detectado también la adquisición de 154 tarjetas regalo de unos grandes almacenes en dos meses, 117 de las cuales "no tienen una finalidad justificada" y que habrían causado indiciariamente un presunto perjuicio económico de 21.060 euros más. De los movimientos de varias tarjetas de crédito se ha podido constatar, asimismo, la supuesta compra de bienes por valor de 61.453 euros. Del mismo modo, se incluye un importe de 84.125 euros más en cuotas de renting y cancelaciones "gestionadas deslealmente". En la denuncia consta la asignación de anticipos salariales o bonificación, así como otros gastos sin justificar.
Imagen principal: muestra Un món en lluita, de Esther Boix, en la Fundació Vila Casas