El ocho de marzo, Día de la Mujer, llega este año en un contexto complicado. En Barcelona se celebrarán dos manifestaciones diferentes este domingo, una por la mañana y la otra por la tarde, por las diferencias en el seno del movimiento. Además, sin embargo, en pleno siglo XXI, la palabra "feminismo" y sus derivados provocan alergia en las generaciones más jóvenes, sobre todo entre los chicos que protagonizan datos preocupantes por su rechazo al movimiento, más por lo que representa que por lo que este implica. Las cosas han cambiado mucho desde 2018. El ocho de marzo de aquel año fue una fecha histórica para el feminismo. En todo el Estado, empezando por la capital catalana, centenares de miles de mujeres salieron a las calles para clamar por sus derechos, acompañadas de sus amigas, hermanas, primas, compañeras de trabajo o en solitario. Eran otros tiempos, todavía mandaba el PP (faltaban pocos meses para la moción de censura al gobierno español de Mariano Rajoy), la sociedad catalana tenía puesto el chip de la movilización a raíz del procés, el 1 de octubre y el encarcelamiento de los líderes políticos y el caso de la Manada de Pamplona (la violación en grupo de una chica durante las Fiestas de San Fermín en 2016) había sido la chispa que había llevado a protestar a las calles. La gran participación se mantuvo en 2019 y 2020, en una protesta bajo la sombra del coronavirus, una enfermedad que, solo una semana después, encerraría a todo el mundo en casa.
Hoy, la situación es totalmente diferente. Cada poco tiempo sale una nueva encuesta o un nuevo barómetro que avisa que las generaciones más jóvenes se sitúan bordeando la ultraderecha o se identifican plenamente. Si antes, en los años de más efervescencia del procés en Cataluña, ser un rebelde era ser de la CUP, ahora se ha girado la tortilla. Desde las instituciones (en Madrid desde la llegada al poder del PSOE, y en Cataluña durante los gobiernos independentistas y también con el PSC, aunque con diferencias importantes) se ha puesto el feminismo en el centro de la cuestión. Y, cuando lo ha necesitado, Pedro Sánchez no ha dudado en tomar la bandera de la lucha de las mujeres para alertar del riesgo de que gobiernen PP y Vox, que cada vez tienen unos discursos más parecidos en esta cuestión, como en tantas otras. El feminismo se ha convertido a los ojos de estos jóvenes (y no tan jóvenes, también) en una parte más del establishment contra el cual quieren luchar.

¿Feministas no, igualdad sí?
Sin ir más lejos, la última encuesta longitudinal del CEO publicada esta misma semana revela que un 32% de la población, es decir, uno de cada tres catalanes, cree que el movimiento feminista ha ido demasiado lejos, un porcentaje que ha ido creciendo desde 2023, cuando se planteó por primera vez la cuestión. El porcentaje crece en el caso de los hombres, que roza el 40%, mientras que en el caso de las mujeres es de un 27%. A finales de 2024, el CEO publicó una extensa encuesta que profundizaba en estas ideas y mostraba cómo, a pesar de que solo un 45% de los encuestados se sentía identificado con la idea de "feminista", un 90% se mostraba de acuerdo con la idea de que "los hombres y las mujeres deberían tener los mismos derechos y ser tratados con igualdad en todos los aspectos". Es decir, el rechazo hacia la idea en sí misma es mucho más amplio (el doble) que por lo que esta significa. Así, había una amplísima aceptación por la idea de que tanto el hombre como la mujer deberían aportar a la familia (un 83% de los encuestados estaban de acuerdo o muy de acuerdo, con pocas diferencias en la respuesta entre hombres y mujeres) y un igual de amplio rechazo a que "el deber del hombre es ganar dinero y el deber de la mujer es cuidar de la casa y la familia". Otras afirmaciones sobre roles de género menos categóricas generaban más dudas.
Vínculos reales y presenciales entre chicos y chicas
Con estos datos, es fácil señalar directamente con el dedo la deriva antifeminista en los jóvenes y adolescentes, aunque señalarlos como culpables y no escucharlos seguramente es la fórmula más mala para afrontar la cuestión. En este sentido, Maria Freixanet Mateo, especialista en políticas públicas y sociales de la UPF, fue invitada por la Comisión de Mujeres Abogadas del ICAB para intentar superar la fase de echarse las manos a la cabeza por el problema y entrar en la de encontrar soluciones que, afirma, existen. Aceptando que los chicos de todas las clases sociales, "desde Pedralbes al Raval" han adoptado el discurso del machismo moderno y la manosfera, situándose a ellos mismos como las víctimas del feminismo institucional y sus leyes con el temor a las denuncias falsas como fundamento, laexperta considera que la mejor fórmula para superarlo es fomentar los vínculos entre chicos y chicas desde que son jóvenes, que estos sean presenciales y que además, las generaciones que suben estén "arraigadas en valores éticos". Este concepto de la presencialidad es clave, ya que buena parte de los discursos machistas que ya han arraigado proviene de las redes sociales.
Dos manifestaciones
Pero no solo el movimiento recibe embates desde fuera, con este nuevo contexto muy poco amable para las reivindicaciones feministas que continúan siendo bien vigentes, sino que lo afronta dividido. Como ya pasó el año pasado, este domingo habrá dos manifestaciones en Barcelona. Ambas serán diurnas y, probablemente, pasadas por agua, según las previsiones meteorológicas. La convocatoria principal, de la Asamblea 8-M, comenzará a las 11:30 en los Jardinets de Gràcia y recorrerá el centro de Barcelona hasta llegar al Arc de Triomf. Paralelamente, el Movimiento Feminista de Barcelona, que agrupa diversas entidades, ha convocado otra manifestación, que comenzará a las 12 h en la plaza de Catalunya.