Las principales carreteras del área metropolitana de Barcelona han registrado un incremento sostenido de vehículos por la crisis de Rodalies derivada del accidente ferroviario de Gelida y el consiguiente corte de la AP-7. Según datos facilitados por el Servei Català de Trànsit, el volumen de vehículos que han circulado por las nueve vías principales del anillo metropolitano, entre el 19 y el 25 de enero, fue un 4,4% superior al registrado habitualmente. Esta diferencia se traduce en un paso de 3,76 millones a 3,92 millones de vehículos, una cifra que excluye específicamente el tráfico de la AP-7. Tanto el lunes 19 como el martes 20 de enero se registraron volúmenes de tráfico inferiores a los habituales, con una media del 3,5% menos de vehículos respecto a los mismos días de la semana anterior. Sin embargo, esta situación cambió de manera abrupta a partir del miércoles. El cambio de tendencia se debió directamente a la implementación de las medidas de seguridad y las interrupciones de servicio de Rodalies.
El accidente, que dio como resultado la muerte de un maquinista y varios heridos, tuvo repercusiones inmediatas en la infraestructura de transporte. La circulación ferroviaria de la línea R4 se suspendió completamente y, por motivos de seguridad preventiva, también se procedió al corte de la calzada sur de la AP-7. Esta doble interrupción provocó una desviación masiva y repentina del tráfico hacia la red viaria alternativa. La evolución del tráfico siguió un patrón ascendente a lo largo de los días. El miércoles 21 de enero, primer día completo con las interrupciones en vigor, el tráfico aumentó un 3% respecto al miércoles anterior. El jueves, aun sin servicio ferroviario y con la autopista cortada, el aumento se situó en el 1,2%. El viernes, mientras se intentaba una reanudación parcial del servicio ferroviario, las carreteras registraron un incremento del 1,9%. Durante el fin de semana, la situación se agravó significativamente. El sábado el tráfico creció un 3,3% y el domingo se produjo el aumento más destacado, con un 17,8% más de vehículos, reflejando tanto los desplazamientos de retorno como la falta de alternativa ferroviaria.
La C-31 y la C-32, las principales rutas alternativas
El impacto de este aumento no fue homogéneo en todas las vías. Las carreteras que soportaron la mayor presión fueron precisamente las designadas como rutas alternativas al corte de la AP-7. Se trata concretamente de la C-31 y la C-32, que de media acumularon un 11,6% más de vehículos entre el miércoles y el domingo. Òscar Llatje, coordinador de seguridad vial y movilidad del Servei Català de Trànsit, señala que se produjo un aumento considerable del tráfico por estas dos carreteras, un hecho que se acentuó especialmente durante el fin de semana. Además, otras vías de penetración, como la C-17, también experimentaron incrementos notables, cercanos al 10%, debido a los usuarios que se vieron obligados a sustituir el tren por el vehículo privado
En paralelo a la congestión viaria, la red de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) ha experimentado un incremento significativo en su demanda. Entre el miércoles y el domingo, FGC transportó un total de 1,43 millones de usuarios, una cifra que representa un 4,2% más que la semana anterior. Este incremento supone 58.000 validaciones adicionales, que se concentraron de manera especial en la línea Barcelona-Vallès, con un aumento del 5% de los pasajeros. Por su parte, la línea Llobregat-Anoia registró un crecimiento más moderado, situado en un 2,5%.
El aumento en el uso de los servicios de FGC se hizo particularmente evidente durante el fin de semana, período en el que la suspensión total del servicio de Cercanías dejó a miles de personas sin su forma habitual de transporte. El sábado se registró un incremento del 9,2% en el número de usuarios, aproximadamente 15.000 personas más. El domingo esta tendencia se acentuó hasta un 25%, con casi 27.000 viajeros adicionales, llevando el total del día a 131.238 usuarios. En previsión de esta crisis de movilidad, FGC implementó un dispositivo de refuerzo de su oferta. Este plan incluyó un 8% más de plazas en la línea Barcelona-Vallès y hasta un 44% más de plazas en el tramo comprendido entre Barcelona y Martorell de la línea Llobregat-Anoia. Los datos finales indican que este refuerzo de capacidad fue superior al incremento real de la demanda, lo que permitió absorber el flujo adicional de pasajeros sin colapsos significativos en el servicio.
