La madre de todas las organizaciones de traficantes de droga en Catalunya, el principal distribuidor de las bandas que adulteran la droga y la venden después a los camellos, ha caído. Después de meses de escuchas y vigilancias, los siete integrantes de los grupo han sido detenidos. La banda tenía un tamaño reducido que evitaba intermediarios, para esquivar riesgos, y escondía el negocio detrás de una empresa de cosméticos y de contenedores de plátanos.
Los Mossos d'Esquadra y el Cuerpo Nacional de Policía han desarticulado esta organización de distribución de drogas, y han requisado 2.100.000 euros, 338 kilos de cocaína pura, joyas y relojes de lujo y 13 coches de gama alta. Estos vehículos transportaban la droga desde el almacén que los narcotraficantes tenían a Viladecans (Baix Llobregat) hasta los puntos de enlace que habían concretado con los compradores.
La organización hacía más de cinco años que actuaba en Catalunya. La cocaína llegaba directamente de Colombia, de los productores, a cualquier puerto del Estado español. Allí entraba dentro de contenedores que burlaban los controles policiales como si fueran cargamentos de plátanos, y los llevaban al almacén de Viladecans.
Los detenidos son individuos de Colombia, Catalunya, Venezuela y México, y están acusados de de secuestro, lesiones, detención ilegal, robo con violencia, tráfico de drogas, tentativa de agresión sexual y pertenencia a organización criminal. En el momento de la entrada de la policía no han opuesto resistencia, y han quedado descolocados, porque estaban durmiendo.
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Mossos y CNP se encontraron investigando el mismo caso durante una vigilancia delante de la casa del líder del grupo. Vieron movimientos sospechosos y caras conocidas y se dieron cuenta de que los otros vigilantes también eran policías. A partir de ahí decidieron crear un grupo de investigación conjunto.
Escondrijos perfectos
“Eran indetectables. Puedes llegar a destrozar un coche entero y no encontrarlos”. Así define las “caletas”, los escondrijos que hacían en los coches, Javier Martínez, agente de la Policía española. El grupo tenía uno de los mejores especialistas en “caletas”, un mecánico que trajeron directamente de México. Los escondrijos estaban equipados con dispositivos electrónicos que imposibilitaban la apertura en caso de que alguien los encontrara.
El experto montó en un Mustang de época un escondrijo en el maletero completamente “imposible de ver si no sabes lo que buscas”, según la policía. Entre los compartimentos secretos que se han encontrado hay dos escondrijos bajo los asientos del delante de un coche, donde caben entre 12 y 14 kilos de cocaína en cada uno. Para abrirlo hacía falta poner el coche en marcha y pulsar después un botón escondido.
Un 'marathon man' como líder
El líder del grupo es un hombre colombiano, que tiene mujer e hijos, y reside en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona. Era un gran deportista que de hecho participaba en maratones y triatlones. Para pasar desapercibido llevaba una vida discreta y se rodeaba de muchas medidas de prevención. Se comunicaba con el resto de traficantes con mensajes encriptados.
Había sido administrador de empresas de mensajería y la policía sospecha que éstas actuaron de empresas pantalla para blanquear el dinero de la droga. Actualmente, sin embargo, la empresa pantalla era una firma de cosméticos. Tenía varios socios pero todos estaban engañados, porque ninguno de ellos conocía la actividad ilícita del negocio.
La policía encontró los 2.100.000 de euros en casa del supuesto jefe del grupo. “Cogías una chaqueta y te salían 300 euros de los bolsillos", ha explicado uno de los principales investigadores del caso a El Nacional. "En la cartera llevaba 3.000 euros como nosotros podemos llevar 30”.
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El líder de la banda tenía dos hombres de confianza que hacían los cobros y le llevaban el dinero de la venta de la droga a la casa. La otra pieza clave es un tarraconense propietario de la empresa de vehículos con los cuales se hacían los traslados de la droga.
El origen, un secuestro
El asalto de dos de los narcotraficantes a una pareja reclamando una deuda de droga de 15.000 euros es lo que puso en guardia a la policía. Los Mossos empezaron investigando un posible secuestro de una mujer por bandas de narcotraficantes.
Los hechos se remontan al 10 de julio del año pasado. La Unidad Central de Secuestros y Extorsiones desplegó un dispositivo que permitió liberar a la mujer secuestrada y detener a uno de los secuestradores y a la mujer que custodiaba a la víctima.
La investigación continuó y los agentes pudieron determinar que los secuestradores formaban parte de una organización criminal dedicada al tráfico de cocaína.