Un equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis ha descubierto en Teruel el primer diplodocus fuera de Norteamérica, un hallazgo clave para entender la dispersión intercontinental de los dinosaurios. Los paleontólogos han descrito fósiles de un saurópodo procedentes del yacimiento de La Tejería, en el municipio de El Castellar. Los resultados de la investigación han sido publicados este martes en la revista científica internacional Journal of Vertebrate Paleontology y han permitido identificar estos restos como pertenecientes al género Diplodocus, un grupo de grandes dinosaurios que hasta ahora se había registrado en estratos del jurásico de lo que ahora es Estados Unidos. Los diplodocus son una de las figuras más icónicas de la historia de la paleontología desde su descubrimiento en el año 1878, con reconstrucciones en los museos de historia natural más importantes del planeta y como un espacio referente en la cultura popular.
Los restos analizados corresponden a sedimentos de finales del período jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años. Incluyen catorce vértebras articuladas en la zona media y posterior de la cola, así como varios cheurones —los huesos alargados que se articulan en la cara inferior de las vértebras caudales—. El estudio morfológico y comparativo ha determinado que el ejemplar pertenece, como decíamos, al género Diplodocus, y ha quedado asignado provisionalmente como Diplodocus sp. —es decir, que se conoce el género, pero no la especie exacta—. La cola presenta una serie de rasgos anatómicos propios del género, entre los que destacan grandes cavidades neumáticas en las vértebras, cuerpos vertebrales alargados sin crestas laterales, surcos longitudinales profundos en la región inferior y cheurones bifurcados con doble rama.

El primer autor de la investigación e investigador de la Fundación Dinópolis, Sergio Sánchez Fenollosa, ha destacado la relevancia paleontológica del hallazgo: "Se trata de uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta ahora en Europa y constituye la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica". "El hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre los dos continentes a través del proto océano Atlántico durante el Jurásico superior", añade, y concluye: "Además, este descubrimiento nos permite comprender mejor los ecosistemas mesozoicos ibéricos y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaban en la Europa jurásica". Los saurópodos eran dinosaurios de cuello largo, cuadrúpedos y herbívoros, de cabeza reducida y colas muy desarrolladas. De hecho, los diplodócidos son conocidos por sus colas extremadamente largas.
El director gerente de la fundación y coautor del trabajo, Alberto Cobos, ha explicado que el ejemplar de El Castellar medía aproximadamente 25 metros de longitud, unas dimensiones que lo equiparan a otros grandes gigantes del Jurásico de Teruel. Por ejemplo, el turiasaurio y el losillasaurio, formas autóctonas que poseían estructuras muy diferenciadas de las de los diplodócidos. "Los fósiles de todos estos dinosaurios, incluidos los del nuevo diplodoco, hacen de Teruel un lugar de referencia para el conocimiento de esta gran diversidad. Se exhiben actualmente en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología", remarca.
