Un equipo de investigación con participación del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) ha descubierto una nueva especie de perro oso que vivió en Catalunya hace 16 millones de años, a partir de restos óseos fósiles recuperados en el yacimiento de Els Casots (Subirats, Alt Penedès). En un estudio publicado en la revista Journal of Mammalian Evolution, los investigadores describen el Paludocyon moyasolai, un anficiónido (coloquialmente, un perro oso) de tamaño mediano que vivió a principios del Mioceno Medio (hace 15,9 millones de años). El epíteto moyasolai es para rendir homenaje a Salvador Moyà-Solà, figura capital en el desarrollo de la paleontología de vertebrados en la península Ibérica y director del ICP desde su fundación hasta 2017.
Los anficiónidos fueron un grupo de carnívoros que prosperó en América del Norte y Eurasia durante una buena parte del Cenozoico, desde el Eoceno hasta el Mioceno tardío —hace entre 56 y 5,3 millones de años. A pesar de su nombre popular, perro oso, no están emparentados directamente ni con los perros ni con los osos, sino que constituyen una familia extinta dentro de los carnívoros. Presentaban gran variedad de tamaños y adaptaciones dentales, que iban desde especies hipocarnívoras —con dentición trituradora, convergente con la de los osos, y un porcentaje de carne inferior al 30% en su dieta— hasta formas hipercarnívoras —más de un 70% de carne y dentición de tipo félido—. El Paludocyon moyasolai pertenece a la subfamilia Amphicyoninae y se sitúa dentro del género Paludocyon, descrito en 2011 por Jorge Morales y su equipo para incluir especies que hasta entonces se habían clasificado dentro del género Cynelos. Las especies de Paludocyon se caracterizan por mantener una dentición relativamente hipercarnívora, con molares superiores robustos y premolares reducidos.
El material que ha servido para erigir la nueva especie incluye un cráneo bastante completo, pero aplastado lateralmente con la dentición superior casi completa y un segundo molar inferior cortado. El análisis de la morfología de la dentición superior ha permitido identificar rasgos que distinguen P. moyasolai de todas las demás especies conocidas del género, particularmente unas proporciones singulares de los molares superiores y un tercer molar más desarrollado, con unas cúspides anteriores bien definidas —unas características que no se han observado en ninguna otra especie de Paludocyon—.
Todo ello permite decir que seguramente fue un cazador rápido de tamaño mediano, bastante más pequeño y ágil que una segunda especie de anficiónido del tamaño de un leopardo que habitaba el yacimiento de Els Casots y que todavía no ha sido descrita. Por otro lado, también se cree que seguramente cazaba herbívoros de tamaño pequeño a mediano, como algunos ciervos, bóvidos y suidos pequeños.
Els Casots y Salvador Moyà-Solà
Sobre Els Casots, podemos decir que es uno de los yacimientos de vertebrados del Mioceno de referencia en el sureste de Europa, situado en el margen meridional de la cuenca del Vallès-Penedès. La edad del yacimiento, cifrada en unos 15,9 millones de años, se fundamenta en una combinación de datos bioestratigráficos y magnetoestratigráficos. Fue descubierto en 1989 y fue objeto de excavaciones hasta 1994. En 2018 se reanudaron las campañas sistemáticas y, desde entonces, han continuado ininterrumpidamente. Hasta hoy, se han recuperado más de 5.000 restos de macrovertebrados, que representan cerca de 80 especies de vertebrados, incluyendo peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. La fauna, flora y la sedimentología del yacimiento indican que era un lago de agua dulce, de poca profundidad pero muy cerca de la costa, en un contexto de condiciones cálidas asociadas al Óptimo Climático del Mioceno. De hecho, Paludocyon significa "perro de los humedales".
Como hemos dicho, la nueva especie lleva el nombre de Salvador Moyà-Solà (Palma, 1955), una de las figuras más influyentes de la paleontología de vertebrados europea de las últimas décadas. Licenciado en Geología por la Universitat Autònoma de Barcelona y doctor por la misma institución, Moyà-Solà continuó su trayectoria científica en el Institut de Paleontologia de Sabadell. En el año 2006 fue nombrado profesor de investigación ICREA y asumió un papel decisivo en la creación del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, que dirigió desde su fundación hasta 2017. Actualmente, es investigador emérito del ICP. El caso es que la vinculación de Moyà-Solà con este hallazgo va mucho más allá del homenaje nominal, ya que el célebre paleontólogo fue uno de los artífices de las primeras campañas de excavación en Els Casots. Tras el descubrimiento del lugar en el año 1989, Moyà-Solà impulsó las primeras campañas de excavación sistemática que se desarrollaron hasta 1994. Los restos fósiles del cráneo que han permitido describir la nueva especie Paludocyon moyasolai fueron recuperadas precisamente durante estas intervenciones tempranas, concretamente en el año 1991. La dedicatoria de P. moyasolai supone, en palabras de los autores del artículo, un reconocimiento a la "maravillosa contribución al desarrollo de la paleomastología europea" de Moyà-Solà.
