La plataforma Nofumadores.org ha denunciado a Rosalía por fumar en un pódcast con la creadora de contenido Esty Quesada, más conocida como Soy una pringada. De hecho, la asociación ha denunciado a ambas al considerar que han infringido la normativa vigente, y ha informado que la denuncia formal ya ha sido registrada ante las autoridades competentes —tanto por la conducta individual como por la responsabilidad del medio que emite y difunde el contenido—.

Durante la entrevista para el pódcast Special People Club (Podimo), Rosalía interrumpe la conversación para encender un cigarrillo en un espacio interior cerrado e invita a la presentadora a compartirlo. Quesada afirma que no es fumadora, pero acepta el ofrecimiento y asegura que le gusta "hablar a caladas", mientras ambas aparecen fumando ante las cámaras —según el relato de la plataforma—. La asociación considera que los hechos constituyen una doble vulneración de la ley antitabaco: por un lado, por fumar en un espacio interior cerrado, que entraría en la categoría de centro de trabajo; y, por otro, por incumplir la prohibición expresa de que en los medios de comunicación y servicios de la sociedad de la información los presentadores, colaboradores o invitados aparezcan fumando o muestren directa o indirectamente marcas de productos de tabaco.

Ley antitabaco y ley audiovisual

Todavía más, Nofumadores.org suma una tercera infracción, de la ley General de Comunicación Audiovisual, que prohíbe de forma clara toda comunicación comercial, promoción o exhibición de productos de tabaco en contenidos audiovisuales y en redes sociales, incluidos aquellos difundidos a través de plataformas digitales y servicios bajo demanda. El caso es que, en la primera versión de la entrevista publicada en Podimo, se muestra de forma reconocible la marca del producto. Tras la reacción que tal cosa generó en las redes sociales, el contenido fue retirado temporalmente y se volvió a publicar con el cigarrillo pixelado. "La pixelación del cigarrillo no neutraliza el mensaje ni el acto de fumar. El consumo sigue siendo reconocible, se normaliza y se legitima. El efecto final es el mismo: una promoción implícita del tabaco en un formato dirigido a audiencias jóvenes, protagonizado por una figura con millones de seguidores en todo el mundo", dice la presidenta de la plataforma, Raquel Fernández Megina.

La asociación va más allá de las infracciones legales y advierte del impacto grave de este tipo de conductas en menores y jóvenes, y lamenta el problema ético que supone banalizar el consumo de tabaco "como un gesto estético o admirativo" en formatos de gran alcance entre población joven. "Rosalía es una figura pública con enorme capacidad de influencia entre adolescentes y jóvenes, un colectivo especialmente vulnerable a los procesos de renormalización del tabaco y la nicotina", alerta la plataforma, ya que en diciembre de 2024 denunciaron a la cantante por la aparición de cigarrillos de una conocida marca de tabaco en sus redes sociales. "Los derechos a la creación y la expresión no pueden estar por encima del derecho a la salud, especialmente cuando hablamos de menores", concluye Fernández Megina.